La kentia es una palmera excepcional

Imagen – Wikimedia/Peter A. Mansfeld

La kentia es una palmera excepcional. Con un tronco delgado y unas hojas de color verde oscuro, es fácil que quede bien en casi cualquier sitio. Pero, aunque se cultiva muchísimo en interior, es importante decir que debido a que es capaz de resistir heladas (débiles, eso sí) es muy recomendable plantarla tenerla fuera todo el año si el clima lo permite.

Su ritmo de crecimiento es lento. Para muchos demasiado lento. Yo misma tengo una que saca solo una o como máximo dos hojas nuevas cada año, la cual le suma unos 2-3 centímetros de altura. Pero es precisamente eso lo que anima a muchas personas a cultivarla. Ahora bien, ¿cuáles son los cuidados de la kentia? ¿Es tan fácil de mantener como se dice?

Características de la kentia

La kentia es una palmera cultivada en interior

Imagen – Wikimedia/Flickr upload bot

Antes de nada, es muy importante conocer la palmera, ya que aunque la veamos en una maceta, con un tamaño de 1 o 2 metros como mucho que es como se suelen poner a la venta, tenemos que pensar que puede llegar a medir entre 10 y 15 metros de altura por unos 13 centímetros de ancho. Por supuesto, cuando se cultiva en un tiesto es prácticamente imposible que mida tanto; de hecho, lo normal es que se quede en unos 3 o 4 metros como mucho.

Por otro lado, tenemos las hojas. Estas son pinnadas, de color verde oscuro, y casi planas. Llegan a medir unos 3-4 metros, pero, de nuevo, si la palmera está en una maceta como máximo llegarán a medir 1 o 2 metros de largo. Su color es el verde oscuro, pero en los ejemplares adultos que están expuestos al sol tiende a ser más claro.

Una vez llega a adulta, florece. Las flores se agrupan en inflorescencias, las cuales brotan de entre las hojas. Y si hay suerte y son polinizadas, producirán frutos que al principio serán verdes, después marrones y luego rojizos. Cuando terminen de madurar, medirán aproximadamente unos 2 centímetros, y contendrán una única semilla.

Y dicho esto, ¿cómo se ha de mantener sana? Sepámoslo.

Cuidados de la palmera kentia

La kentia, cuyo nombre científico es Howea forsteriana, es una palmera que, si bien no lo parece, es bastante agradecida. No es una planta a la que haya que mimar demasiado, ya que de hecho si lo hiciéramos seguramente se echaría a perder. Por este motivo, te recomendamos tener en cuenta lo siguiente:

Ubicación

Dado que vive bien tanto dentro como fuera de casa, es aconsejable buscarle un sitio en el que crezca adecuadamente:

  • Interior: la habitación en la que esté ha de ser luminosa. Además, no debe de haber corrientes de aire puesto que de lo contrario le acabarían saliendo manchas marrones en hojas y tronco debido a la sequedad ambiental.
  • Exterior: si optas por tenerla en el jardín, búscale un lugar protegido del sol. Los ejemplares jóvenes y los que no están aclimatados se secan con gran rapidez cuando se exponen de manera directa al astro rey.

Riego

La kentia es una palmera que vive bien en interior

Imagen – Be.Green

Hay que utilizar agua de lluvia, o en su defecto agua que si se quisiera se podría beber sin problemas. ¿Por qué? Porque si usamos una que tiene mucha cal por ejemplo, las hojas podrían amarillear debido a la falta de nutrientes (hierro, manganeso), aparte de que con el tiempo veríamos puntitos blancos -la cal- en la tierra, y en la maceta si es que está plantada en una.

La frecuencia de riego variará dependiendo de la estación del año, el clima, etc. Pero en general hay que saber que durante el verano habrá que estar un poco más pendientes del riego que invierno, ya que la tierra tarda menos en secarse como consecuencia de las altas temperaturas.

Ahora bien, ¿cada cuánto regar? Más o menos unas dos veces por semana en verano. El resto del año bastará una vez cada 15 días aproximadamente. A la hora de hacerlo, hay que echar agua hasta que toda la tierra quede empapada; y si tuviese un plato debajo, debes de escurrirlo después de cada riego.

Humedad

La humedad es un problema que nos debe de preocupar si está dentro de casa, o si la tenemos en el jardín y el ambiente es seco. Pero por suerte tiene fácil solución:

  • En casa: durante el verano se pueden pulverizar sus hojas con agua destilada o de lluvia, una vez al día. Otra opción, para el resto del año, es colocarle otras plantas o bien recipientes con agua alrededor.
  • En el jardín: se puede pulverizar una vez al día, a ser posible al atardecer ya que es cuando el sol no es tan intenso y permite que el agua tarde más en secarse.

Abonado

Es tan importante regar como abonar. Por este motivo, tanto en primavera como en verano hay que abonar a la kentia, usando para ello fertilizantes específicos para estas plantas, o con compost o mantillo.

Trasplante

El trasplante se debe de realizar en primavera, pero solo si:

  • está sana: es decir, si no tiene rastro de plagas, manchas sospechosas, etc.
  • ha enraizado bien: esto se puede saber si se tira del tronco hacia arriba pero sin llegar a sacarla de la maceta. Si el pan de tierra no se desmorona, es que la planta necesita un cambio. Otra opción es mirar a ver si tiene raíces saliendo por los agujeros de drenaje.

Si vemos que efectivamente necesita más espacio, lo haremos en primavera, siguiendo este paso a paso:

Cambio de maceta

  1. Primero, escogeremos una maceta que mida unos 10 centímetros más de ancho y de alto que la que ya está usando.
  2. Después, la rellenaremos hasta la mitad más o menos con sustrato de cultivo, por ejemplo fibra de coco con turba y perlita a partes iguales, o sustrato universal con un 30% de perlita.
  3. Luego, extraemos la planta de su vieja maceta, y la introducimos en la nueva. Si queda baja o alta, echaremos o quitaremos tierra.
  4. Por último, terminamos de rellenar y regamos.

Plantar en el jardín

  1. El primer paso es hacer un agujero de unos 50 x 50 centímetros en un sitio protegido del sol.
  2. Después, se rellena con mantillo (o similar) mezclado con un 30% de perlita más o menos hasta la mitad.
  3. Luego, se extrae la palmera de la maceta y se introduce en el agujero. En el caso de que quede muy alta o muy baja con respecto al nivel del suelo, se procederá a quitar o a echar más sustrato.
  4. Por último, se rellena el agujero y se riega.

Plagas

Le afectan básicamente dos: la araña roja y las cochinillas. La primera es un ácaro muy pequeño, de color rojo que produce sus propias telarañas (de ahí que se conozca como araña pese a que en realidad es un ácaro).

Si hablamos de las cochinillas, hay de muchos tipos: algodonosa, acanalada, en forma de lapa… Pero a todas les gusta esconderse en el envés de las hojas para alimentarse de la savia de la palmera.

Por fortuna, se eliminan fácilmente con tierra de diatomeas (en venta aquí), o incluso limpiando la planta con agua y jabón neutro.

Enfermedades de la planta kentia

Las hojas secas de kentia pueden deberse al sol

Imagen – Flickr/Scot Nelson

Las enfermedades están causadas, principalmente, por errores que cometemos en su cultivo. Por ejemplo, el exceso de riego propiciará la aparición de manchas en las hojas. Si estas son grises, hablaríamos de oídio, pero si son marrones y se extienden desde las puntas y más hacia el margen de la hoja, sería antracnosis.

Si vemos manchas necróticas en el haz, que son más o menos redondeadas al principio pero terminan confluyendo unas con otras, entonces es posible que se trata de falsa roya, cuyo nombre científico es Graphiola sp.

El tratamiento consiste en reducir los riegos, y en tratar la palmera con fungicida (en venta aquí).

Rusticidad

La kentia resiste hasta los -3ºC, si son heladas puntuales.

¡Que disfrutes de tu kentia!

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