Los Schinus son árboles y arbustos

Imagen – Wikimedia/James Steakley

Los Schinus son un género de plantas leñosas con las que es posible tener un rincón de sombra en el jardín. Sus copas son anchas pero de sus ramas brotan numerosas hojas, las cuales se mantienen en ellas durante meses hasta que son renovadas por otras nuevas.

Además, su cultivo en regiones donde llueve poco es muy recomendable, ya que sus necesidades de agua son bajas si se comparan con las de, por ejemplo, una palmera típica. Si bien tienen algunos inconvenientes que ahora mencionaremos, sin duda los Schinus pueden sorprendernos.

Origen y características de los Schinus

Los Schinus son un género de árboles grandes o arbustos que pertenecen a la misma que los anacardos (Anacardiaceae) que viven en América. Pueden alcanzar alturas de hasta 15 metros, con un diámetro de tronco de 30-100 centímetros. Este tiene una copa con ramas un poco colgantes, y de ellas brotan hojas que por lo general son perennes pero pueden ser caducas en algunas especies. Estas son imparipinnadas o paripinnadas, y miden entre 9 y 28 centímetros de largo.

Sus flores brotan de tallos terminales los cuales surgen de las axilas de las ramas, formando grupos de entre 10 y 25 centímetros de largo. Cuando son polinizadas, los frutos, que son globosos, comienzan a madurar. Estos llegarán a medir entre 5 y 7 milímetros, y serán de color rojo a rosado. En su interior solo tendrán una semilla, de un tamaño similar.

Popularmente se les conoce como aguaribay, pimenteros, árbol de la pimienta, falso pimentero o molles.

Especies de Schinus

Hay una decena de especies de Schinus, de entre las que destacan las que vamos a mostrarte a continuación:

Schinus areira

El Schinus areira es un árbol grande

Imagen – Wikimedia/Penarc

Se trata de una especie perennifolia nativa de Sudamérica, en concreto de Argentina., que crece entre 10 y 15 metros de altura. El tronco es grueso, llegando a medir unos 100 centímetros de diámetro una vez que madura, y tiene una corteza de color pardogrisáceo o rojizo. Las hojas son imparipinnadas y miden 15-25 centímetros. Florece en primavera, produciendo grupos de flores llamadas inflorescencias las cuales son panículas.

Schinus longifolius

Vista del Schinus longifolius

Imagen – Wikimedia/Gabriela Ruellan

El Schinus longifolius es un arbusto perennifolio endémico de Sudamérica, donde crece desde Argentina hasta Uruguay. Su altura es de 2 a 5 metros cuando madura, aunque puede darse el caso de que llegue a los 8 metros. El tronco no es muy grueso, puesto que mide un máximo de 40 centímetros. Las hojas son simples, alargadas, con el haz verde oscuro y el envés verde claro. Florece en primavera, y sus flores son blanco amarillentas.

Schinus molle

El Schinus molle es un árbol muy cultivado

Imagen – Wikimedia/Forest & Kim Starr

El Schinus molle o aguaribay es la especie más común. Alcanza una altura de 6 a 8 metros en cultivo, con un tronco más o menos recto y una copa ancha de 5 metros. Las hojas son perennes o caducas, dependiendo del clima, imparipinnadas y de color verde. Las flores brotan durante la primavera, y poco después se desarrollan los frutos, que son rojos.

Schinus polygamus

Se le conoce como huingán, y es un arbusto o arbolito perennifolio endémico desde Argentina hasta Uruguay. Alcanza una altura de 1 a 4 metros, y su tronco ramifica a muy poca distancia del suelo. Las hojas son simples y con forma de lanza. Las flores son amarillas, y sus frutos de color oscuro, de violáceo a negro.

Schinus terebinthifolius

El Schinus es una planta muy cultivada

Imagen – Wikimedia/H. Zell

El Schinus terenbinthifolius es un árbol perennifolio nativo de Brasil, Argentina y Paraguay que alcanza una altura máxima de 10 metros. Las hojas son pinnadas, y florece en primavera produciendo flores de color claro.

Se conocen dos variedades:

  • Schinus terebinthifolius var acutifolius: las hojas tienen un gran tamaño, de 22 centímetros de largo, y están compuestas por 7 a 15 folíolos o pinnas. El fruto es de color rosado.
  • Schinus terebinthifolius var terebinthifolius: las hojas miden 17 centímetros y tienen 13 pinnas o folíolos. En cuanto al fruto, es de color rojizo.

La especie está incluida en la lista de las 100 plantas exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que puedes consultar pinchando en este enlace.

¿Cuáles son los cuidados que requieren?

Hemos visto los tipos de Schinus más conocidos, pero… ¿cómo se han de cuidar para que crezcan sanos? Pues bien, hablemos de ello:

Ubicación

Los aguaribay han de estar siempre en el exterior. Además, deben de quedar en una zona soleada para que no les falte luz en ningún momento.

Sus raíces son invasivas, de modo que no se aconseja plantarlos demasiado cerca de las viviendas ni de otras plantas de gran tamaño. Lo mejor es que haya como mínimo cinco metros entre el árbol y aquello que se deba de tener protegido, sea la casa, otro árbol, un suelo pavimentado, y/o etcétera.

Tierra o sustrato

Los Schinus se cultivan en los jardines

No son nada exigentes. Crecen en tierras pobres, es decir, con pocos nutrientes, de modo que por este tema no tendrás que preocuparte. De todos modos, sí que tienes que saber que tendrá un mejor desarrollo si ese suelo está bien drenado, ya que en caso de haber una lluvia torrencial por ejemplo, cuanto antes absorba el agua menos riesgo de pudrición tendrá.

Si optas por cultivarlos en maceta, utiliza sustrato universa (en venta aquí), o mantillo. Si sueles hacer compost, también te servirá. Elige un recipiente que tenga agujeros en su base, y listo.

Riego

Estas plantas resisten bastante bien la sequía, prueba de ello son los numerosos Schinus que se han plantado y se plantan en la región mediterránea, donde puede haber meses de sequía. Estos árboles se riegan uno o dos años, de vez en cuando, para que enraícen sin problemas, pero poco a poco se van espaciando los riegos cada vez más hasta que se suspenden.

Por este motivo, si tú vas a cultivarlos en el jardín te recomiendo eso mismo: riégalos dos o máximo tres veces a la semana durante la época más cálida del año, y menos el resto. Así durante dos temporadas, y a partir de la tercera podrás empezar a despreocuparte del riego.

Ojo, si los vas a tener en maceta, entonces tendrás que regarlos siempre para que no se sequen, puesto que disponen de muy poca tierra, y esta pierde su humedad con rapidez, especialmente en verano.

Abonado

Si se tienen en maceta, se aconseja abonarlos con un abono universal durante los meses cálidos. Por el contrario, si están en el suelo no lo necesitarán.

Multiplicación

Los Schinus se multiplican por semillas en primavera. Para ello, lo que se hace es sembrar una o dos semillas en una maceta con sustrato universal o con uno especial para semilleros (en venta aquí), y se colocan luego a pleno sol.

Germinan muy bien y rápido, pudiendo tardar unos 10 días si son frescas. Eso sí, no las entierres mucho: bastará 1 centímetro o menos; de este modo la plántula podrá crecer.

Poda

No recomendamos podar a los Schinus, a menos que se trabajen como bonsai claro. Pero en un jardín más allá de quitarles las ramas secas y las enfermas, no se deberían de podar más, ya que suelen perder (gran) parte de su belleza natural.

Rusticidad

En general, resisten el frío y las heladas de hasta los -7ºC, así como el calor de hasta 40ºC si tienen agua a su disposición.

Inconvenientes de cultivar Schinus en un jardín

Las hojas de Schinus pueden ser caducas o perennes

Al comienzo de este artículo te dijimos que, aunque son plantas muy agradecidas, en realidad no es oro todo lo que reluce. Por ejemplo, el Schinus terebinthifolius es una especie muy invasora, pues semilla que cae al suelo es semilla que germina, por lo que su tenencia está prohibida en muchos países.

Por si fuera poco, el látex de sus ramas es tóxico si entra en contacto con la piel. A ello hay que sumarle que produce muchos, muchos frutos, de manera que no se aconseja tenerlos en las terrazas a menos que se quiera barrer con frecuencia el suelo.

Otro punto negativo son sus raíces. Como hemos comentado ya, son invasivas, así que hay que pensar muy bien dónde plantarlos. Ya sabes: como mínimo han de estar a unos 5 metros de piscinas, suelos pavimentados, plantas altas, etcétera.

Aún así, si se conoce bien la especie que se quiere plantar, no tienen por qué surgir problemas. Pero por supuesto, antes de hacer nada hay que consultar si en nuestro país está permitido su cultivo, pues si no lo está, es porque se ha comprobado que causa graves daños al ecosistema.

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