Cinchona officinalis es una especie de árbol originario de América del Sur principalmente en Perú, que se encuentra en la selva lluviosa de Amazonia. Su corteza, que es denominada quina o quinaquina, posee amplias cualidades medicinales, al igual que otras especies del género Cinchona. Su nombre vulgar en castellano, según el Diccionario de la Real Academia Española,  es “chinchona” y no “cinchona”. Su nombre viene del pueblo de Chinchón en la Comunidad de Madrid. La planta fue nombrada por la condesa de Chinchón, esposa del virrey del Perú. La grafía “cinchona” proviene del italiano, ya que en esa lengua la sílaba escrita “ci” se pronuncia “chi”.

Descripción

Árbol de la quina puede ser reconocida dentro de su género por sus hojas que son generalmente más agudas en el ápice y tienen la domatia predominantemente en la porción basal (proximal), la extremidad del cáliz muy profundamente lobulado, y sus frutos con paredes de textura bastante gruesa; mientras en Cinchona calisaya las hojas en su mayoría son obtusas a redondeadas en el ápice y con las domatias en su mayoría que se encuentran en la parte superior, la extremidad del cáliz superficialmente lobulada, y sus frutos con paredes parecidas al papel. Cinchona officinalis es una de las pocas especies de este género que Andersson ha diagnosticado como que tienen siempre hoyo de domatias en las hojas.

Propiedades

Cinchona officinalis es una planta medicinal, una de las varias especies de Cinchona utilizadas para la producción de quinina, que es un agente contra la fiebre. Es especialmente útil en la prevención y tratamiento de la malaria. Cinchona calisaya es el árbol más cultivado para la producción de quinina.

La quina es un medicamento febrífugo, tónico y antiséptico. Se emplea principalmente como tónica en forma de polvo, extracto, tintura, jarabe, vino, etc.; y al exterior en infusión o cocimiento para el lavado de heridas y úlceras.

Contiene diversos alcaloides, de los cuales los más abundantes e importantes son cuatro, todos útiles como antipalúdicos y empleados colectivamente para preparar la totaquina. Estos son: quininaquinidinacinchonina y cinchonidina.​ Aparte de alcaloides, posee también principios astringentes (taninos proantocianidoles dímeros y trímenos) y otros compuestos como ácidos orgánicos (ácido quinotánico, rojo cincónico) o compuestos terpénicos que intervienen en su amargor.

Orígenes

La corteza de quina era utilizada por culturas precolombinas del Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela como medicamento, antes de la llegada de los europeos al Nuevo Mundo. Sus virtudes fueron reconocidas en Europa recién en 1631, fecha en que fue llevada por el jesuita Alonso Messia Venegas a Roma, enviado por el primer farmacéutico del Colegio Máximo de San Pablo de Lima, el jesuita italiano Agustino Salumbrino quien había observado en el Perú su uso para eliminar tembladeras; luego fue difundida y comercializada por los jesuitas e importada oficialmente por Francia. Durante la segunda mitad del siglo XVIII se realizaron estudios botánicos de varias especies y variedades de quino, incluidas en el género biológico Chinchona o Cinchona, por una leyenda que asegura curó a la condesa de Chinchón, esposa del virrey del Perú. Por este nombre se la conoció desde mediados del s. XVIII, cuando el naturalista sueco Carlos Linneo hizo su clasificación científica. Algunos consideran a la corteza de cheta como nombre originario de la quina, “la más importante planta medicinal de ultramar”, que según estas versiones habría sido descubierta a comienzos del s. XVII en el Virreinato del Perú, Corregimiento de Loja, cerca del pueblo de Malacatos, hoy Ecuador.

La importancia de la Quina en Ecuador

La gente de Malacatos y Loja, la ciudad más austral de Ecuador, “conocían, al parecer desde siempre, la virtud de la quina y gracias a ella estaban sanos”. Pero desde mediados del siglo XVII se conoció nivel mundial sus propiedades curativas. La corteza se impuso como remedio y febrífugo absoluto. La corteza milagrosa de quina o cascarilla se vendía a precio de oro y comenzó a ser demandada cada vez más, llegando a la sobre explotación intensa de la cascarilla, por lo que estuvo en peligro de extinción.

Varios científicos ecuatorianos o europeos a su paso por tierras ecuatorianas hicieron estudios sobre la quina. Charles Marie de La Condamine llega a Ecuador en 1739 con la Misión Geodésica Francesa, se traslada a Loja donde estudia los bosques de Cajanuma y envía una muestra botánica a Carlos Líneo quien la clasifica como Cinchona officinalis. Luego el sabio ecuatoriano Eugenio Espejo publica un libro sobre la conservación de la planta, su manejo, recolección y corte, preocupado ya por la sobre explotación que estaban sufriendo los ejemplares de quina en Loja. A partir de 1802, el científico alemán Alexander Von Humboldt estudia la quina, encontrando que según él la mejor es la variedad roja de Loja a la cual clasifica como Cinchona succirubra.​ Años más tarde el geobotánico ecuatoriano Misael Acosta Solis en 1944 publica el documento “Historia de las exploraciones cinchoneras en el Ecuador” y un año más tarde Acosta Solís publica también “Cinchonas del Ecuador” en donde trata de generar una conciencia sobre el buen manejo de la planta y una visión conservacionista de la quina. Un fragmento de su obra define las ideas de Acosta Solís:

Si se sigue con la destrucción que se practica actualmente en los bosques, tendrá que lamentar muy pronto el país, no sólo por la pérdida económica, sino también por los trastornos biológicos, climáticos y edáficos del hábitat ejemplos de tales afirmaciones tenemos a lo largo de toda la Sierra ecuatoriana, cuyas laderas y llanos presentan caracteres de asentuado xerofitismo, aunque con algunas excepciones

La quina tuvo tres momentos importantes de explotación en Ecuador, el primero desde 1633 cuando desde Loja se enviaba hacia Cuenca o Guayaquil la corteza del árbol para su comercialización​. El Corregimiento de Cuenca era parte de la Real Audiencia de Quito, en lo que hoy es la República de Ecuador. La segunda época surge a partir de 1850 en la ya época republicana de Ecuador a raíz de la creación de la Provincia del Azuay, cuya capital es Cuenca​. Con la aparición de plantaciones en las colonias inglesas de India y Java, esta época de esplendor cae en la zona austral de Ecuador. El tercer momento de esplendor de la quina en Ecuador corresponde a la segunda guerra mundial, pues desde 1941 ejércitos de varias naciones se desplazaron a zonas tropicales como el sudeste asiático y el Pacífico, dónde eran frecuentes las afecciones por paludismo o malaria.

La quina y Perú

Sobre el famoso árbol de la quina en una publicación científica y epitómica se puede leer

QUINA (Bot.:Cinchona spp.): árbol o arbusto originario del Perú. Pertenece a la familia de la Rubiáceas. Comprende 17 especies afines. La quina o cascarilla, incluida simbólicamente en el escudo nacional como símbolo de la riqueza natural, es característica en la flora de la ceja de montaña, hasta niveles superiores a los 2000 m.s.n.m.[…] y de su corteza se obtiene una sustancia llamada quinina, a cuyas virtudes febrífugas se debe que la planta fuera considerada uno de los mayores tesoros de América.”
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La quina casi ha desaparecido de la región​. Pocos la han visto en estado natural e incluso a los más nacionalistas les costaría reconocerla lo que revela lo poco que se sabe del símbolo que representa la diversidad botánica del país. “Hay quienes creen que es un manzano, un eucalipto o incluso un arbusto de coca”, dice Gómez, quien trabaja en el Instituto de Innovación Agraria de Perú (INIA) tratando de recuperar la quina que a veces es confundida con la quinua.

Expansión y desarrollo

Una versión indica que en 1852 los Países Bajos holandeses llevaron semillas de quina a Isla de Java y establecieron plantaciones. Otra versión atribuye al inglés Clements Markham el haber llevado al Asia semillas de la quina en las que llegaron a desarrollar una gran agroindustria, que suministró materia prima a la industria farmacéutica internacional, hasta que Japón ocupó las plantaciones durante la II Guerra Mundial. Para contrarrestar la ocupación de Indonesia por los japoneses, Estados Unidos fomentó las plantaciones en Sudamérica y Costa Rica, así como la producción de medicamentos sintéticos contra el paludismo, los cuales posteriormente han llegado a sustituir masivamente a la quina en el tratamiento del paludismo, pese a lo cual, la quina o los fármacos con quinina, aun son medicamentos de elección para los tratamientos contra las infecciones del Plasmodium falciparum.

Otros usos

La quina constituye uno de las materias primas empleadas en la fabricación de la bebida tónica y medicinal denominada amargo de Angostura, desarrollada por Johann Gottlieb Benjamin Siegert a comienzos del siglo XIX en Angostura del Orinoco, después rebautizada como Ciudad Bolívar, una de las grandes urbes de la cuenca del Orinoco. Mientras traducía el Tratado de William Cullen A Treatise on the Materia Medica, Samuel Hahnemann descubrió que la corteza del árbol del género Cinchona, era efectiva para el tratamiento del paludismo.

Símbolo

Quina en el escudo de Perú.

El árbol de la quina forma parte del Escudo del Perú, representando las riquezas vegetales de ese país. También es el árbol nacional del Perú.

CORONAVIRUS

La receta vegetal. El coronavirus se ha expandido con la misma velocidad con la que un estudio en China detectó que las propiedades curativas de la quina, árbol peruano grabado en nuestro escudo nacional, es una de las especies con capacidad para curar este mal.

El árbol de la quina es como un oasis en el desierto. Su historia, marcada por curar a personas que sufrían malaria y paludismo en el siglo XVII, vuelve a ganar terreno después que se descubriera que uno de sus alcaloides bautizado como la quinina podría curar a los infectados con coronavirus, también conocido como COVID-19.

A pesar de las indelebles proezas que protagonizó el árbol de la quina, la desatención en nuestro país a esta planta en los años posteriores fue en aumento. El último vestigio de esta especie se clava en nuestra retina cuando la contemplamos en el escudo nacional, símbolo patrio donde fue inmortalizado al lado derecho de la vicuña y encima de la cornucopia.

Sin embargo, una mujer, dentro de todo este escenario apocalíptico para la quina, ascendió como una intermediara para devolverle el valor que se merece ante tanta amnesia voluntaria. Se trata de la ingeniera forestal, Norma Vidalón Ledesma, quien es líder de la asociación a cargo del jardín etbonotácnico que adoptó el nombre de ‘Semilla Bendita’, ubicado en el distrito de San Ramón, provincia de Chanchamayo, mejor conocida como ‘La Puerta de Oro’.

grupo larepublica

“Es bastante preocupante porque hay pocos actores dedicados a desarrollar este trabajo arduo de investigación de esta valiosa especie (la quina)”, enfatiza Norma Vidalón al diario La República y agrega que “no se está trabajando con fuerza bajo un objetivo común por querer rescatar y salvar estas especies (las que están al borde de la extinción)”.

La ingeniera forestal asegura que las autoridades correspondientes “no se han enfocado en la conservación, reforestación y restauración de nuestros ecosistemas” y que “hace falta bastantes estudios”. Además, apela a la historia y cuenta que en su momento habían países que ingresaron al Perú cuando la quina estaba en su auge. “Han sacado los genes del árbol, se lo llevaron y gracias a su tecnología y políticas hoy tienen bosques de quina”.

No está sola. “Hay varios equipos a nivel nacional. En la parte norte hay un grupo: La libertad, Trujillo, Cajamarca. Además, se intenta trabajar con algunas universidades y científicos en temas de producción, de estudio genético, ver el contenido químico de alcaloides de nuestra especie. Estoy socializando, en estos últimos tiempos, con algunas instituciones. La idea es unir esfuerzos”.

grupo larepublica

Palabras de líder de jardin etnobotánico respecto a la conservación de la quina

Norma Vidalón, a puertas del 2021, da una promesa, pero sabe que para materializarla necesitará bastante ayuda. Sobre todo ahora que las propiedades curativas del árbol podrían ser usadas para combatir al coronavirus . “Con la Universidad Nacional del Centro del Perú, GORE, estamos tratando de hacer un esfuerzo para que de cara al Bicentenario podamos tener 2021 plantones de quina. Es el proyecto que tenemos para el otro año”, sentencia.

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