Degradación del suelo

Cuando se realizan diversas acciones sobre el suelo de una determinada zona, se produce una inevitable degradación. Acciones como lo son la agricultura, la construcción, la ganadería, la tala de árboles, etc. Son actividades degradantes. La degradación del suelo se define como el cambio en la salud del mismo como resultado de una disminución de la capacidad que tiene para poder generar bienes o prestar servicios. Es decir, un suelo comienza a ser degradado cuando ya no tiene tanta fertilidad como antes.

En este artículo vamos al explicar todo lo que debes saber sobre la degradación del suelo y cómo debemos evitarla.

Qué es la degradación del suelo

Lo primero es conocer bien todos los aspectos que rodea a la degradación del suelo. Tenemos que saber que el suelo tiene propiedades y características que hacen que tenga la capacidad de poder proporcionar diversos beneficios para el ser humano y para el ecosistema. Entre estos beneficios y capacidades encontramos la de poder albergar organismos vivos. Es decir, gracias a las propiedades del suelo como lo son la fertilidad, la retención de agua, la presencia de nutrientes, etc. Es posible la vida en él.

Con estas propiedades podemos sembrar para poder generar cultivos. Estos cultivos son alimentos que incorporaremos en nuestra dieta. Sin embargo, mediante el proceso de la agricultura se emplean diversos químicos para poder acelerar el crecimiento de los cultivos que acaban degradando el suelo. Por lo tanto, los suelos degradados tiene un estado de salud menor que no le permite proporcionar los bienes y servicios normales. Estos servicios y bienes se tienen que adaptar al ecosistema donde se desarrollan. No es lo mismo encontrar un suelo en un clima árido que un suelo en un clima tropical.

El suelo que esté en una zona fértil tendrá un mayor valor que aquel que esté en una zona con menos calidad ambiental. La degradación de las tierras es importante para poder conocer la complejidad de todos los procesos existentes. Hay que conocer cuáles son los procesos que comienzan a degradar el suelo para poder identificar el origen y detenerlo.

Procesos que degradan el suelo

Evitar la degradación del suelo

Como hemos mencionado antes, no nos interesa que un suelo comienza a degradarse y a perder sus propiedades. Por ello, debemos centrar nuestros esfuerzos en conocer el origen de aquel proceso que comienza a degradar las propiedades del suelo. Entre estas razones y procesos encontramos los siguientes.

Erosión del suelo

A menudo es fácil confundir el término de erosión del suelo. Y es que la erosión del suelo no es lo mismo que la degradación del suelo. La erosión es un proceso natural que se da de forma continua en todos los ecosistemas del planeta. Dependiendo del clima y de las condiciones geológicas y biológicas esta erosión tendrá una mayor o menor repercusión. Se suele confundir la erosión del suelo con la pérdida absoluta del mismo, sobre todo de la capa superficial y los nutrientes. De hecho, uno de los efectos más visibles de la degradación del suelo es la erosión a largo plazo.

Dado que se trata de un proceso que actúa de forma continua en el tiempo, dependiendo de su intensidad acabará degradando en mayor o menor medida el suelo. La erosión del suelo suele ser un proceso natural que ocurre, en gran intensidad, en zonas montañosas. Esta erosión se puede empeorar mediante y malas prácticas en el manejo del suelo. Por ejemplo, se puede llegar a degradar a una mayor velocidad si no se realizan buenas prácticas en agricultura. De esta forma, conseguimos hacer que la mayor cantidad de suelo pierda a sus propiedades que son las que nos sirven para que los cultivos se pueda desarrollar en buenas condiciones.

Degradación de la tierra

Otro aspecto fundamental es la degradación de la tierra. Esta degradación abarca un alcance más amplio que la erosión y la degradación en conjunto. Esto es debido a que la degradación de la tierra cubre todo los cambios negativos que se tiene en el suelo. Estos cambios son los que perjudican a la capacidad que tiene el ecosistema en su totalidad para poder prestar bienes y servicios. Estamos hablando de bienes biológicos como lo son la producción de madera y alimento y, por otro lado, servicios relacionados con el agua.

Desertificación y desertización

Por último, otro agente que provocan la degradación del suelo es la desertificación. Es un término que se utiliza frecuentemente para definir la degradación de la tierra que se produce acosta del ser humano. Es decir, la acción del ser humano como puede ser la edificación tiene una vertiente negativa para la degradación del suelo. El proceso de desertificación se suele confundir con la desertización. Este último concepto hace referencia a la degradación de la tierra en zonas de tierra áridas. Es aquí donde existen altas tasas de erosión y baja cobertura de vegetación. Estas condiciones ambientales provocan cambios irreversibles en la tierra a tal punto de que ya no puede ser recuperado a su estado original.

Normalmente todos estos suelos son calificados como suelos degradados. La desertificación se puede frenar ya que es un aspecto controlado por el ser humano. Depende de nosotros el recuperar suelos que comienzan hacer degradados con actividades como lo es la silvicultura.

Cómo evitar la degradación del suelo

Para evitar la degradación del suelo el primer aspecto fundamental es la prevención. La prevención en este ámbito se centra en utilizar medidas de conservación que ayuden a mantener lo recursos naturales y el medioambiente productivo. No olvidemos que para que una zonas sea calificada como útil, necesita proporcionar bienes y servicios a la comunidad. Un suelo que no tenga valor biológico no será de interés comunitario.

Para evitar la degradación del suelo se emplean los procesos de mitigación. Se trata de la intervención que ayuda a reducir la degradación desde el principio de su aparición. El objetivo principal es detener la degradación continua y comenzar a mejorar. De esta forma, se consigue la restauración de los recursos naturales y, por lo tanto, de sus funciones en el ecosistema. Los impactos de la mitigación tienden a ser visibles normalmente en un periodo corto a medio plazo. También hay que tener en cuenta el estado degradación del suelo.

Por último, tenemos la rehabilitación. Se trata de la parte que es necesaria cuando ya la tierra está degradada a tal punto que es su estado original no es posible. En consecuencia, se necesita invertir a largo plazo con procesos más costosos para poder obtener algún impacto positivo.

Espero que con esta información puedan conocer más sobre la degradación del suelo y sus consecuencias.

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