Las orquídeas que crecen en árboles no son parásitas de estos

Tanto los animales como las plantas se relacionan entre sí de muchas maneras distintas, ya sea por ejemplo aprovechándose las unas de las otras, luchando para conseguir los mismos beneficios, o simplemente compartiendo los recursos sin que ninguna de las partes salga perjudicada.

Una de las interacciones biológicas más interesantes que se da es el comensalismo. Y, aunque al principio cueste creerlo, ocurre mucho en el Reino Vegetal.

¿En qué consiste el comensalismo?

El clemátide es una trepadora

El comensalismo es una relación biológica en la que una de las partes obtiene algún beneficio, mientras que la otra no se ve perjudicada pero tampoco consigue beneficiarse. El término proviene del latín cum mensa, que significa ‘compartiendo mesa’, aunque como vamos a ver, no siempre ocurre exactamente así. Un ejemplo claro son los buitres, unos animales que se alimentan de las sobras que dejan los depredadores, como los leones.

Al vivir en la naturaleza has de ingeniártelas para poder salir adelante, y es que existe una ley inquebrantable que hace que eso haya de ser así: la ley del más fuerte. Solo sobreviven aquellos que tienen la fortaleza de poder adaptarse al medio más rápido que los demás. Por eso, una planta recién germinada debe de crecer lo más rápido posible si no quiere que los animales herbívoros o los microorganismos (hongos, bacterias, virus) acaben con ella.

Para evitar morir antes de tiempo, son muchas las que se benefician de otras sin perjudicarlas.

Tipos de comensalismo

Aparte del tipo del que te hemos hablado, hay otros tres que es muy interesante conocer:

  • Foresis: se da cuando un organismo utiliza a otro para transportarse. Esto en plantas apenas se ve, ni se distingue, puesto que viven a una escala temporal distinta a la nuestra.
  • Inquilinismo: ocurre cuando uno de los dos se hospeda en el otro. Esto es muy común en las plantas epífitas, como muchas bromelias u orquídeas, que utilizan los árboles como hogar.
  • Metabiosis o tanatocresia: es cuando una de las dos partes se aprovecha de los restos (excrementos, esqueletos, cadáveres) de la otra. Por ejemplo, en el mundo animal se ve mucho entre los cangrejos ermitaños, cuando se aprovechan de la concha vacía de un caracol. En el Reino Vegetal también es bastante habitual: cuando una planta se está muriendo de forma natural, los insectos y microorganismos se alimentan de la parte que ya está muerta.

Ejemplos de comensalismo en plantas

El comensalismo es una relación que, en un principio, podría no ser muy propia de las plantas. Sin embargo, y como decíamos al principio, es algo bastante común. Prueba de ello son las que te vamos a decir a continuación:

Orquídeas

Hay muchas orquídeas que crecen sobre las ramas de los árboles, como las Phalaenopsis o Dendrobium. Sus semillas son tan pequeñas y ligeras que el aire las transporta con facilidad hasta las ramas más altas, pudiendo germinar sin problemas ahí. Una vez que emergen las primeras raíces, las orquídeas se van fortaleciendo más y más, sujetándose bien al árbol que les sirve de apoyo, pero sin llegar a parasitarlo.

Carnívoras (insectos – plantas)

La Sarracenia purpurea es una planta carnívora

Imagen – Wikimedia/Pouzin Olivier

Las carnívoras son unas plantas muy especiales: crecen en zonas donde encuentran tan pocos nutrientes que, con el tiempo, han desarrollado trampas cada vez más sofisticadas. Estas trampas pueden ser de distintas formas: tubulares, con grandes ‘dientes’, con saquitos que aspiran cualquier diminuta presa… Un ejemplo de comensalismo, en concreto, de inquilinismo, lo encontramos en la Sarracenia purpurea.

En sus trampas viven tres invertebrados (Wyeomyia smithii, Metriocnemus knabi y Habrotrocha rosa) que se alimentan de las presas que caen en las jarras de la planta. Luego, la S. purpurea puede digerir los restos que expulsan estos tres animales.

Trepadoras

Las trepadoras, como el potos o el clemátide, son plantas que se apoyan en otras para poder obtener mayor luz solar. A menudo germinan en zonas con sombra, por lo que tienen que crecer apoyándose en los troncos de los árboles para poder alcanzar algo de luz. Una vez lo consiguen entonces es cuando crecen con más vigor.

Plantas muertas o en descomposición

Toda planta forma parte de un ciclo natural. Germina, crece, se desarrolla, florece, da semillas (o esporas, como los helechos), envejece y finalmente muere. Pero a medida que sus hojas, flores, frutos, etcétera, se van descomponiendo, pasan a ser alimento para otros microorganismos: los hongos saprófitos. Estos son los encargados de digerirlos.

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