El prays del olivo es una plaga devastadora

Imagen – Wikimedia/Giancarlo Dessì

El olivo es un árbol frutal capaz de resistir durante semanas la sequía y el calor típicos del clima mediterráneo, incluso sin que con ello se vea demasiado perjudicada su floración y posterior fructificación. Además, no le hacen daño las inundaciones puntuales, siempre que crezca sobre un suelo ligero capaz de drenar el agua con rapidez. Pero hay una plaga que puede perjudicarle seriamente: el prays del olivo.

Al principio nos dará la impresión de que son únicamente daños estéticos, pero la realidad es que si no lo tratamos acabaremos con una planta muy debilitada, que no tendrá las fuerzas necesarias para producir aceitunas, o no en la cantidad que nos interesa.

¿Qué es el prays del olivo?

La Prays es un lepidóptero

Imagen – Wikimedia/David Short

El prays del olivo, conocido también como polilla del olivo, es un insecto cuyo nombre científico es Prays oleae. Es un lepidóptero de la familia Yponomeutidae, subfamilia Praydinae, que pasa por distintas etapas antes de convertirse en adulto. Son las siguientes:

  • Huevo: se deposita en el envés de las hojas, a menudo junto al nervio central.
  • Larva: una vez eclosionado el huevo, se alimenta de las hojas, pero cuando termina de desarrollarse se puede alimentar también de la flor. Su tamaño máximo será de unos 8 milímetros, y tendrá un cuerpo de color avellana aunque la tonalidad variará dependiendo de su dieta.
  • Adulto: se convierte en una mariposa de color gris-plateado de unos 1,3 a 1,4 centímetros.

Aunque la larva es la que hace el daño, es al adulto a quien tenemos que evitar para que la planta no salga perjudicada. Y para ello es importante saber que puede haber hasta tres generaciones en un año:

  • Filófaga, que será la que se alimente de las hojas. El huevo eclosiona o bien a finales de invierno o bien a comienzos de primavera.
  • Antófaga, que prefiere las flores. Son larvas hijas de las primeras, y empiezan a hacer daño en primavera.
  • Carpófaga, que causará daños a los frutos. Los adultos depositan los huevos en las aceitunas, para que sus larvas se alimenten de ellas.

¿Cuáles son los síntomas y/o daños de la polilla del olivo?

Los síntomas de prays se ven claramente en las hojas

Imagen – Wikimedia/Giancarlo Dessì

Como hay distintas generaciones, el daño se verá en hojas o frutos dependiendo de cuál sea. Pero en líneas generales hay que saber que los síntomas más habituales son:

  • Manchas decoloradas en las hojas: esto es debido a que las larvas se alimentan de la parte verde, que es la que tiene la savia y por consiguiente los nutrientes.
  • Caída de hojas: cuando se quedan sin superficie verde, es decir, sin clorofila, las hojas terminan cayendo.
  • Agujeritos en los frutos: causados por las larvas.
  • Aceitunas casi sin pulpa: esto se debe a que las larvas se alimentan de ella, con lo cual, dejan de ser aptas para consumo humano.
  • Debilidad del olivo: a medida que más y más hojas van siendo atacadas, el árbol pierde cada vez más energía al no perder capacidad para realizar la fotosíntesis. Además, debido a ello se vuelve vulnerable a otras plagas y a las inclemencias del tiempo.

¿Cuándo tratar contra el Prays del olivo?

El tratamiento se debe de empezar en invierno, hacia mediados de dicha estación. Tanto si tenemos olivos que ya han sido afectados alguna por la prays, como si no, lo ideal va a ser siempre prevenir, de ahí que sea muy recomendable tratarlos cuanto antes.

De esta manera, evitaremos que enfermen, pero también conseguiremos que florezcan y den frutos sin problemas.

¿Cómo combatir el prays del olivo?

Lo primero es, como decíamos, la prevención. Hay que procurar que el olivo esté bien cuidado, que esté a pleno sol y que se riegue y se abone cada vez que sea necesario. Resiste muy bien la sequía, pero aconsejamos evitar que pase sed, especialmente durante la floración y fructificación.

Un abonado periódico durante esas cruciales fases de su desarrollo le ayudará a mantenerse con energía. Por ello, es aconsejable echarle humus de lombriz (en venta aquí), guano (en venta aquí), o estiércol de gallina (pero ten cuidado si es fresco: déjalo al sol unos 10 días o más para que se seque y no esté tan concentrado).

En el caso de que ya haya síntomas pero sean leves; es decir, que hayas visto unas pocas mariposillas nada más, será muy recomendable tratar con Bacillus thuringiensis (en venta aquí). Este es una bacteria muy beneficiosa para las plantas, ya que no deja residuos, no tiene plazo de seguridad, y además es útil contra numerosas plagas: procesionaria del pino, mariposa de la col, polilla de la patata,… y por supuesto contra el prays.

Se utiliza diluyendo unos 5 mililitros en 1 litro de agua, y después se pulveriza (o rocía) con esta mezcla las hojas, por ambas caras. Después, se repite a los 8 o 10 días.

¿Qué hacer si el olivo está muy afectado?

La oruga de la prays del olivo se alimenta de las hojas

Imagen – Wikimedia/Giancarlo Dessì

Si tu olivo ha empezado a perder muchas hojas y lo ves realmente mal, entonces lo más recomendable es tratarlo con insecticidas químicos, como el que venden aquí. Sigue al pie de la letra las indicaciones, ya que es un producto tóxico para esta plaga, pero también para los humanos si lo utilizan mal. El uso de guantes de goma -como los de cocina- por ejemplo es fundamental para mantener las manos protegidas.

El prays del olivo es una plaga muy importante, puesto que si no se trata la cosecha se pierde. Así que esperamos que este artículo te haya sido de utilidad.

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