Las palmeras pueden tener las hojas amarillas por varios motivos

El color de las hojas de las palmeras es el verde. Puede ser más o menos claro, pero si están sanas, se verá claramente que son así. Tan solo hay unas pocas excepciones, como la Chambeyronia macrocarpa por ejemplo, que saca su hoja nueva de color rojo, o las formas variegadas de algunas especies, como el Sabal palmetto o la Caryota mitis.

Por este motivo, cuando llegamos al punto de que nos preguntamos por qué mi palmera tiene las hojas amarillas, tendremos que averiguar la causa, puesto que hay varias. Algunas son fáciles de solucionar, otras en cambio nos llevarán más tiempo.

¿Por qué se vuelven amarillas las hojas de las palmeras?

Cuando una palmera se torna amarilla o amarillenta es porque hay algo que le impide producir clorofila, que es el pigmento que le da el color verde. Al ocurrir, decimos que la planta está clorótica. Pero la causa puede ser muy variada: falta de nutrientes (hierro o manganeso es lo más común), exceso o falta de riego, una tierra muy pesada y compacta, exceso de sol, plagas y/o enfermedades.

Es muy importante que descubramos por qué les ocurre, ya que de lo contrario quizás lo podamos solucionar ahora, pero si no conocemos el origen del problema corremos el riesgo de que vuelva a aparecer.

Hojas amarillas de las palmeras: causas y soluciones

¿Tu palmera se está volviendo amarilla y no sabes por qué? Ahora vamos a hablarte más en detalle de cada una de las causas de su problema, y de cómo puedes tratarla:

Falta de nutrientes

Las palmeras necesitan nutrientes para poder crecer. Por eso, es importante que se planten en suelos ricos, ya que de lo contrario sus hojas se volverán amarillas, que es lo que les ocurre a los Syagrus que se tienen en jardines con tierra arcillosa por ejemplo. Esto es algo que le pasó a mi Syagrus coronata un inviernoComo puedes ver en la imagen superior, la hoja nueva acabó amarilla; solo tenía el margen verde.

Para solucionarlo, se les puede regar con un bioestimulante para plantas, que tenga un poco de todo, tanto macronutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio), como micronutrientes (asegúrate de que contiene hierro y manganeso). La frecuencia variará según lo que se indique en el producto, pero suele ser una vez cada semana o cada 15 días. El cambio, al cabo de unos meses, es espectacular, ya lo verás.

Exceso o falta de riego

Los problemas con el riego afectan a las raíces, y por consiguiente al resto de la planta. Tanto si se riega mucho como poco a una palmera, las hojas perderán capacidad de producir clorofila y amarillearán. Por este motivo, es necesario regar solo cuando sea necesario, es decir, unas dos o tres veces a la semana durante el verano, y algo menos en invierno para que la tierra tenga tiempo de secarse un poco.

Para saber exactamente qué le ocurre, hay que averiguar si la estamos regando demasiado, o muy poco. Por ello, vamos a conocer los síntomas de exceso y de falta de riego y qué hay que hacer para salvarla:

  • Exceso de riego: las hojas inferiores, es decir, las más viejas, se vuelven amarillas. En un primer momento el resto permanecen verdes y aparentemente sanas, pero con el paso de los días también amarillean. Si empeora, pueden aparecer hongos en el tronco, y si llegan al ápice (guía de crecimiento), si se tira hacia arriba de la hoja nueva con suavidad, puede salir sin problema. Se trata suspendiendo los riegos temporalmente, y aplicando fungicida (en venta aquí) urgentemente.
    Además, si la la maceta no tiene agujeros, o si la tierra no drena rápido el agua, tendremos que plantarla en una que sí tenga, con una mezcla de turba con perlita y humus de lombriz (en venta aquí) a partes iguales.
  • Falta de riego: la escasez de agua hace que las hojas nuevas amarilleen, y que las puntas del resto se vuelvan marrones (secas). También es posible que los folíolos se ”arruguen” para evitar perder más agua de la necesaria. Por suerte, las plantas soportan mucho mejor la falta de agua que el exceso, y se recuperan mejor: solo hay que regarlas. Si está en maceta, la meteremos en un barreño con agua durante una media hora.

Tierra pesada y/o compacta

La tierra ha de ser rica para las palmeras

A veces el problema no es tanto el componente nutricional de la tierra como su textura. Por ejemplo, los suelos que se componen principalmente de arcilla, tienden a ser muy compactos y pesados. Esto hace que el agua tarde más en absorberse y en filtrarse. Por lo que aunque pensemos que estamos regando cuando es necesario, en realidad no será así porque las capas más internas tardan más en secarse.

Si tenemos esto en cuenta, nos encontraremos con una palmera que muestra los típicos síntomas que tendría si se estuviera regando demasiado. Y, por lo tanto, tendremos que tratarla de igual modo: espaciar más los riegos, tratar con fungicida. Pero además, es necesario que se evite plantar estas plantas en tierras pesadas y/o compactas. Si tienes un suelo así, haz un agujero de plantación de un metro cuadrado, cubre sus lados con una malla de sombreo, y rellénalo con sustrato universal (en venta aquí) mezclado con perlita a partes iguales.

Exceso de sol

Las quemaduras solares de las palmeras terminan siendo marrones, pero cuando empiezan son amarillentas. La hoja va perdiendo su color natural, más o menos rápido dependiendo de si le da el sol de manera directa, o a través de una ventana o de las ramas de algún árbol por ejemplo.

En cualquier caso, aparecerán solo en las hojas que estén expuestas; es decir, si le da en la parte superior, serán solo las hojas más nuevas las perjudicadas; y si le da solo por un lado, el resto se verán verdes. De todas formas, el tratamiento es igual para todas: llevarlas a un sitio más protegido, o ponerles malla de sombreo por encima a modo de sombrilla.

Tan solo hay una excepción: si es una palmera que necesita sol sí o sí, como las del género Phoenix, Chamaerops, Washingtonia, Butia, y muchas otras, la pondremos en semisombra pero la iremos acostumbrando poco a poco al sol directo. Esto lo haremos desde comienzos de primavera, exponiéndola una hora al sol directo y aumentando el tiempo de exposición en una hora cada semana.

Plagas y/o enfermedades

El cocotero se puede volver amarillo

Imagen – Flickr/Jason Thien

Si tu palmera tiene alguna plaga o enfermedad, también puede terminar con las hojas amarillas. Por ejemplo, la araña roja o la cochinilla son dos parásitos que se alimentan de la savia del follaje, con lo cual este pierde color. Ambas son fáciles de identificar, porque la primera produce telarañas, y la segunda tiene una apariencia de bola pequeña de algodón o lapa. Puedes eliminarlas con tierra de diatomeas, que es un insecticida natural.

Las enfermedades que causan el amarilleo de las hojas están transmitidas por hongos, y por consiguiente suelen estar relacionadas con el exceso de riego. Pero en América tropical existe una llamada amarilleo letal, que afecta sobre todo a los cocoteros (Cocos nucifera), y que la transmite un virus. Las hojas se vuelven amarillas rápidamente, empezando por las más viejas. Lamentablemente no existe tratamiento.

Han llegado al final de su vida

Las palmeras son perennifolias, pero esto no significa que sus hojas no se mueran. De hecho, las hojas más viejas, que son las inferiores, tenderán a perder color con el paso del tiempo. Se volverán amarillas y luego marrones. Esto es un proceso natural, y no perjudica al resto de la planta. Cuando se vuelvan secas, podremos cortarlas si queremos.

Como ves, hay muchos motivos por los que las hojas de las palmeras se vuelven amarillas. Esperamos que este artículo te haya servido para saber cómo tratarlas.

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