El arce japonés puede tener las hojas secas por muchos motivos

Imagen – Wikimedia/Joe Mabel

El arce japonés es una planta que cumple con muchas características para ser adorada por muchísimas personas: el color de sus hojas es espectacular durante el otoño (y también, dependiendo de la variedad, en primavera), su porte es muy elegante, resiste la poda (algo que gusta saber cuando no tienes casi nada de espacio para poner más macetas), y además, soporta estupendamente bien las heladas de hasta los 18 grados bajo cero.

Podríamos decir que, en realidad, lo tiene todo para que pueda ser cultivado en cualquier parte del mundo. Pero nos equivocaríamos. Este es un árbol o arbusto de montaña, de modo que cuando nos preguntamos por qué mi arce japonés tiene las hojas marrones o secas, tenemos que averiguar cuál es el error de cultivo que estamos cometiendo.

Cosas que has de saber del arce japonés

Los arces japoneses son árboles de montaña

Conociéndolo un poco, podremos saber cómo cuidarlo. Por eso, antes de decirte las posibles causas por las que tu planta tiene las hojas marrones, o secas, déjame explicarte brevemente cuáles son sus necesidades. Y es que, sí, hemos dicho ya que su hábitat natural son las montañas, en concreto las de Japón, Corea y China. Allí el clima es estacional, siendo la primavera y el verano suaves, y el otoño e invierno fríos con heladas. De hecho, lo normal es que cada año el paisaje se cubra de nieve.

Además, la humedad ambiental es alta, no solo porque llueve con frecuencia, sino porque suelen crecer cerca de la costa. Las islas de Japón, sin ir más lejos, son relativamente pequeñas, por lo que la humedad es muy alta siempre; y sin embargo, estas plantas crecen formando bosques maravillosos. Las temperaturas, que son solo ‘extremas’ en invierno, las precipitaciones y la humedad, hacen que no sean precisamente las plantas más fáciles de cuidar.

Pero aún hay algo más: la tierra. La gran mayoría de especies de arces se desarrollan en suelos ácidos o ligeramente ácidos, ligeros, y fértiles. Nuestro protagonista también. Es por eso por lo que no se cultivan (o no se suelen cultivar) en suelos arcillosos o alcalinos, por ejemplo, porque sus raíces no estarían correctamente aireadas, y aparte que no podrían encontrar el tan necesario hierro. Así, en esas condiciones las hojas amarillean, se vuelven marrones y finalmente caen. Y claro, no interesa.

Ahora bien, en ciertos climas (como el mediterráneo) es una especie muy exigente. Pero créeme si te digo que se puede cultivar sin demasiados problemas. Yo misma tengo una colección de unos 15 ejemplares en el sur de Mallorca, a unos 4-5km de la costa en línea recta.

¿Es difícil tenerlos bonitos? Sí. ¿Imposible? En absoluto (salvo que quieras tenerlos en una zona con clima tropical, en cuyo caso sí es imposible tenerlos bien, ya que necesitan que las estaciones estén diferenciadas, y que hiele o nieve en invierno).

¿Por qué las hojas del arce japonés se vuelven marrones?

Son varias las causas, de manera que vamos a verlas todas por separado:

Clima seco

Ya sea porque está en una zona ventosa y/o porque la humedad ambiental es muy baja, las hojas de tu arce japonés se pueden estropear casi de un día para otro. ¿Por qué? Porque para mantener hidratadas esas hojas, las raíces deben de encontrar y absorber agua. Para ello, no solo es imprescindible que reciba agua, ya sea de lluvia o del riego, sino que también es importante que la tierra sea ligera, y que no tenga tendencia a compactarse.

¿Qué hacer?

Lo primero es, si vives en un lugar donde el viento sopla con fuerza, proteger la planta. Si la tienes en maceta, simplemente llévala a otro sitio donde quede más protegida. Pero si está en el suelo, considera la opción de plantar arbustos o árboles grandes, o incluso un seto cortaviento.

Si el ambiente es seco o muy seco, debes de pulverizar (rociar) con agua sus hojas por la tarde. Utiliza agua de lluvia, o en su defecto blanda. Remoja bien el follaje, por ambas caras. Da igual si termina goteando. Tu arce necesita hidratarse.

Le da el sol directo

Esta es una de las causas más comunes, especialmente cuando se cultivan en el mediterráneo. El grado de insolación puede llegar a ser tan alto, que aunque la humedad sea también alta hace que las hojas pierdan resistencia ante los rayos del astro rey, incluso aunque se trate de cultivares que, en otro lugar, pueden estar a pleno sol (como el Acer palmatum »Seyriu», por ejemplo).

Además, piensa que la gran mayoría de variedades de arce japonés necesitan sombra o, como mínimo, semisombra para que puedan crecer.

¿Qué hacer?

La solución es sencilla: ponerlo en sombra, o si está plantado en tierra, ponerle algo (malla de sombreo (en venta aquí ), o plantar cerca plantas grandes por ejemplo) que le proteja del sol. En mi caso, los tengo bajo una estructura a modo de invernadero que les hice, protegidos con malla de sombreo. Están en macetas, eso sí:

La verdad sea dicha: no es lo más bonito del mundo precisamente, pero mientras mantenga protegidos a los arces, todo irá bien. (Aunque si quieres que quede decorativo, puedes sustituir la malla de sombreo por una carpa o cenador, y de paso utilizarlo para celebrar reuniones con tus seres queridos).

Se está secando

No es una planta que quiera mucha agua, pero sí que hay que controlar que no le falte, puesto que no resiste la sequía. Si las hojas se vuelven marrones, empezando por las jóvenes, es posible que tengas que regarla más seguido. Además, si lo cultivas en sustratos tipo akadama, pómice o similares, tienes que saber que estos se secan rápido, por lo que el riego ha de ser frecuente.

¿Qué hacer?

Lo más importante es comprobar la humedad de la tierra para asegurarte de que, realmente, le falta agua. Para ello, has de escarbar un poco con los dedos, hasta llegar a una profundidad de unos 5 a 10 centímetros (si está en maceta, menos), con cuidado de no dañar las raíces. Si notas que está fresca y húmeda, no habrás de regar. Otra opción es introduciendo un palo de madera: si ves que al sacarlo se le ha adherido mucha tierra, entonces no riegues.

Pero si por el contrario está seca, coge la regadera, llénala de agua y dale un riego a consciencia. A partir de entonces, aumenta la frecuencia de riego.

Tiene demasiada agua

Si por el contrario se echa más agua de la que es capaz de absorber, sus raíces se encharcarán y morirán. Pasa mucho cuando la tierra no drena bien el agua, y también, cuando se cultiva en macetas con sustratos de mala calidad y/o sin perlita, arlita o similar. Incluso si lo tienes en akadama, has de ir comprobando su estado cada pocos años (2-3), ya que es una arcilla, y como tal, se deshace.

Por ello, si ves que la tierra está muy húmeda, compacta, y/o si ya empieza a aparecer la verdina sobre la tierra, entonces has de reajustar el riego.

¿Qué hacer?

Además de comprobar la humedad de la tierra y de regar menos, es importante que mires si dicha tierra es adecuada. Es decir, si por ejemplo lo tienes en turba sola, deberás de mezclarla con perlita; si lo tienes en akadama, quizás sea buen momento para renovarla si ya se ha desecho (consíguela aquí). Hazlo a finales del invierno, para que pueda superar así el trasplante.

En el caso de que sea verano, sácalo de la maceta y envuelve el pan de tierra con papel absorbente. No toques las raíces. Déjalo en un lugar protegido del sol y seco durante unas 24 horas. Pasado ese tiempo, plántalo de nuevo en una maceta -mejor si es nueva-, y trátalo con fungicida para que los hongos no le hagan daño.

Falta de hierro

Los arces japoneses necesitan sombra

Imagen – Wikimedia/Rüdiger Wölk

La falta de hierro provoca la clorosis férrica, un problema que tienen todas las plantas ácidas que se riegan con agua alcalina y/o que crecen en tierras también con un pH alto (7 o superior). El hierro es importante para que pueda realizar la fotosíntesis con normalidad, es decir, para que pueda alimentarse y estar sano. Pero, ¿cómo saber si el arce japonés tiene clorosis? Fijándote en sus hojas: estas se volverán amarillas, pero los nervios se quedarán verdes. Más tarde, se secarán y caerán.

¿Qué hacer?

Para corregir el problema hay que hacer varias cosas. Lo más importante es darle hierro a la planta, así que debes de regarla con quelato de hierro (en venta aquí). Pero además, tienes que comprobar el pH tanto de la tierra como del agua de riego. Este ha de ser entre 4 y 6. Si alguno de los dos es alcalino (pH superior a 7), has de cambiarlo.

En el primer caso, tendrás que plantarlo en macetas con sustrato para plantas ácidas (aquí puedes conseguirlo) o fibra de coco (no te quedes sin él), y en el segundo acidificar el agua de riego con limón o vinagre.

Nota: como las raíces necesitan estar bien oxigenadas, si estás en el mediterráneo te recomiendo mezclar un 70% de akadama con un 30% de kiryuzuna o kanuma. De esta forma, aunque tendrás que regar más seguido, te asegurarás de que la planta no está pasándolo mal.

Necesita abono

Esta causa puede o no estar relacionada con la anterior. Los arces japoneses son grandes demandantes de ‘comida’, no en vano, solo crecen en terrenos ricos en materia orgánica. Por ello, cuando se cultivan en sustratos como la akadama, el pómice, la fibra de coco,… en definitiva, en sustratos pobres, suelen tener problemas debido a la falta de abono.

¿Qué hacer?

Desde inicios de primavera hasta finales del verano tienes que abonar tu planta con un fertilizante para plantas ácidas. También es aconsejable abonarlo de vez en cuando (en meses alternos por ejemplo) con abonos orgánicos, como el guano. Sigue las indicaciones que encontrarás en el envase para no le falte de nada.

Se está quedando sin espacio (macetas)

Si estás cultivando tu arce en una maceta, y lo estás teniendo como arbusto o arbolito y no como bonsái, deberás de ir trasplantándolo cada 3 años aproximadamente. La falta de espacio perjudicará la planta, que acabará por tener hojas marrones antes de tiempo.

¿Qué hacer?

Cuando sospeches que necesita una maceta más grande, trasplántala a finales del invierno, antes de que empiece a sacar hojas. Escoge un recipiente que mida unos 5-10 centímetros más de diámetro y profundidad, y que tenga agujeros en la base (como este).

Es otoño

Las hojas del arce japonés se vuelven marrones en otoño

Al arce japonés que tiene las hojas marrones o secas en otoño lo normal es que no le esté pasando nada. Es decir, es una planta caducifolia, que pierde su follaje precisamente en otoño/invierno, de modo que si tu planta se está volviendo marrón en esta estación, no te preocupes.

Es más, tienes que saber que si el clima es un poco más cálido del que necesita, sus hojas no se pondrán de ningún color bonito, sino que directamente se volverán marrones. Por ejemplo, en el mediterráneo esto pasa mucho: como hace mucha calor en verano (35-40ºC de máxima) y las temperaturas otoñales no son muy bajas tampoco (suelen rozar los 20-25ºC toda la estación), pocos árboles caducifolios llegan a ponerse bonitos. Yo misma solo he llegado a ver una Melia azedarach con algunas hojas amarillas, pero no todo el árbol.

¿Te ha sido de utilidad? Espero que hayas podido encontrar la solución al problema de tu arce japonés.

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