La agricultura sostenible es una práctica que cuida de los recursos naturales

La agricultura es lo más importante que tenemos los humanos, ya que buena parte de los alimentos que consumimos se han de cultivar primero, y eso es algo que hacemos en huertos, viveros de producción e incluso también dentro de casa. Sin embargo, también puede ser nuestro principal enemigo, puesto que por lo menos el 16% de las emisiones contaminantes que llegan a la atmósfera provienen precisamente de los fertilizantes según la FAO (Organización de las Naciones Unidades para la Alimentación y la Agricultura).

Pero, ¿hay algo que podemos hacer para estar bien alimentados sin tener que contaminar el medio ambiente? La respuesta es tan sencilla como clara: sí. Por ejemplo, practicando lo que se conoce como agricultura sostenible, de la cual te vamos a contar todo a continuación.

¿Qué es la agricultura sostenible?

La agricultura sostenible cuida del medio ambiente

Como su propio nombre indica, es un tipo de agricultura que se desarrolla de manera sostenible; es decir, satisfaciendo las necesidades que tenemos los humanos de obtener alimentos utilizando de forma respetuosa y controlada los recursos de los que disponemos para que las generaciones futuras puedan también cultivar sus propios alimentos.

El término se empezó a utilizar en el año 1907, cuando Franklin H. King, habló sobre las ventajas de este tipo de agricultura en su libro Farmers of Forty Centuries, en el que además advirtió que tales prácticas serían fundamentales para la agricultura en el futuro. El agrónomo australiano Gordon McClymont lo acuñó más adelante, pero no se hizo popular hasta finales de la década de 1980.

Ya en el siglo XXI, se empezaron a celebrar conferencias en las que se hablaba de las características, beneficios y de cómo llevarla a cabo.

¿Qué objetivos persigue la agricultura sostenible?

Sus objetivos casi se podría decir que son bastante simples en realidad, aunque a la hora de llevarlos a la práctica, y teniendo en cuenta las circunstancias actuales en las que el uso de productos químicos es un hecho que se da con mucha frecuencia, a veces se vuelven complicados de conseguir. Son los siguientes:

  • Satisfacer las necesidades de los humanos de obtener alimentos.
  • Hacer un uso más eficiente de los recursos no renovables, así como de los que disponen los huertos y granjas, respetando los ciclos propios de la naturaleza del lugar.
  • Mejorar la calidad de vida de los agricultores y de la sociedad en general, evitando el uso de productos químicos y la sobreexplotación del terreno.
  • Usar la experiencia de los agricultores para trabajar de manera más productiva la tierra, así como para promover la autosuficiencia de los mismos.
  • Resolver problemas que puedan surgir, por ejemplo en el riego o el control de plagas, a través de la cooperación y colaboración de las personas.

¿Qué tipos de agricultura sostenible hay?

Si bien comparten características, la agricultura sostenible puede dividirse en cuatro variedades o modelos:

Agricultura ecológica

La agricultura ecológica es una práctica en la que, a grosso modo, se evita el uso de productos químicos, tanto para abonar como para tratar las plagas de las plantas. La rotación de cultivo es muy importante para mantener la biodiversidad del terreno, así como la aportación de abonos orgánicos.

Agricultura biodinámica

La agricultura biodinámica, además de respetar y aprovechar los recursos naturales propios de cada zona, también tiene en cuenta las relaciones energéticas entre todos los elementos (tierra, nutrientes, microorganismo animales) y el cosmos. A la hora de cultivar las plantas, se utilizan compuestos propios basados en ingredientes tanto animales como vegetales, teniendo en cuenta las influencias del cosmos.

Hay que decir que forma parte de la antroposofía, es decir, una filosofía espiritual que fue desarrollada entre los siglos XIX y XX. A día de hoy a menudo se engloba dentro de la agricultura ecológica.

Permacultura

La permacultura es un tipo de agricultura sostenible cuyo objetivo principal es poder cultivar plantas todo el año, pero siempre respetando la naturaleza del lugar y no utilizando más allá de lo estrictamente necesario. Además, aquellos que la practiquen pueden también aprender mucho de los errores que se cometen, o llevar a cabo prácticas -ecológicas, insistimos- que se consideren que podrían ser útiles.

Producción integrada

La agricultura de producción integrada es un tipo de agricultura sostenible bastante especial. Se basa en cuidar de las plantas con productos orgánicos, pero también permite el uso de fertilizantes y pesticidas químicos en ciertos casos (aquí puedes ver cuáles son).

¿Cómo se puede tener una agricultura sostenible en un huerto?

Si quieres empezar a cultivar tus propios alimentos de manera sostenible, puedes hacer esto:

Cultiva plantas resistentes a tu clima

El almendro es un frutal que se cultiva en el mediterráneo

Imagen – Wikimedia/Ferran Pestaña from Barcelona, España

Lo ideal es que sean autóctonas, pero en lo que a plantas para consumo humano se refiere, no siempre es fácil encontrar especies que sean propias del país donde se reside. Por eso, cuando no hay o no se pueden conseguir, hay que buscar aquellas que sean capaces de vivir bien en tu zona.

Abona tus plantas con productos de origen orgánico

Los fertilizantes son productos químicos que, si bien pueden ser muy útiles, a la hora de cultivar plantas comestibles es recomendable no usarlos. Así que no dudes en abonarlas con estiércol de animales herbívoros, guano, humus de lombriz, mantillo, compost u otros para que la tierra sea excelente para tus cultivos.

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Controla las plagas con productos ecológicos

Las plagas pueden causar más de un quebradero de cabeza. ¿Cómo evitarlas? Para ello hay que mantener las plantas correctamente regadas y abonadas, pero además es aconsejable hacerles tratamientos preventivos contra plagas. Por ejemplo, colocando trampas, como las cromáticas que atraen a pulgones o mosca blanca entre otros, o tratándolas con aceite insecticida a principios de primavera.

Recoge agua de lluvia

Recoge agua en cubos cuando vaya a llover

Esto es especialmente importante si vives en una zona donde llueve poco, o donde puede pasarse varios meses sin llover. El agua de lluvia pura, sin contaminar, es la mejor para las plantas, así que no dudes en tener cubos al aire libre para recogerla; y si tienes un pozo o aljibe, déjalo abierto. Luego, podrás almacenarla en botellas o garrafas.

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Cómo almacenar agua de lluvia para riego

Cava surcos para que el agua riegue bien las plantas

Y no solo para que se rieguen, sino también para que tú puedas ahorrar agua. En un huerto, los surcos son importantísimos, siempre que estén cavados junto a las plantas. Además, si tu terreno tiende a inundarse, puedes hacerlos de tal manera que el agua sea dirigida a algún punto en concreto, por ejemplo, a las plantas que más agua quieren. Esto no solucionará el problema (para ello, tendrías que tener algún sistema de drenaje), pero te servirá para no tener que preocuparte del riego ni de los cultivos, al menos no demasiado 😉 .

Rota los cultivos

La rotación de cultivos es una práctica muy interesante, puesto que hay plantas que absorben gran cantidad de nutrientes, pero hay otras que hacen justo lo contrario: los fijan. Tal es el caso de las leguminosas, las cuales fijan el nitrógeno al suelo.

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Qué es y para qué sirve la rotación de los cultivos

Planta setos cortavientos

Sean arbustos o árboles, o una combinación de ambos, si en tu zona el viento suele soplar con frecuencia y/o fuerza, tus plantas se verán muy beneficiadas de un seto que las proteja. Y es que el viento seca la tierra, algo que te hará consumir más agua al tener que regar más, y aparte puede estropear las propias plantas. Para evitarlo, es interesante tener un seto de este estilo, por ejemplo de laurel, pitosporo, o viburno.

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