¡Pues llegó el momento del trasplante! el segundo que hacemos desde que tenemos este olmo.
Es muy gratificante ver los pasos de gigante que ha dado este diminuto arbolito. Ya queda poco para obtener la imagen deseada de esta gran transformación.

Las raíces han crecido mucho, algunas de manera desproporcionada.

Vamos a corregirlas para seguir mejorando el nebari. Acortaremos mucho las que han crecido demasiado y poco las que necesiten crecer. De igual modo, toda raíz que salga en mala dirección y no se pueda corregir, se eliminará desde su base.

Cortamos la gruesa raíz que cruza lateralmente el frente. Se ve cortada a la izquierda y llega hasta el otro lado de la mesita.
La parte de la base está completamente enmarañada…
Acortamos todas las raíces que nacen hacia abajo.
Volvimos a lavar y continuamos con la poda.
Cortamos la raíz que sube.
Ahora la que se cruzaba lateralmente por arriba.
Seguimos quitando raíces que se cruzan.
Giramos para continuar con la zona adyacente.
Podamos la raíz que sube y se dirige hacia la izquierda.
Y la que se cruza hacia la derecha.
Acortamos esta raíz que ya era algo gruesa para ganar en conicidad y promover brotaciones interiores en el cepellón.
Seguimos dando vueltas.
Eliminamos dos raicillas que se dirigían hacia la izquierda.
El cepellón tiene mucha altura. Lo rebajaremos otro poco tras volver a lavar con agua a presión.
La diferencia es notable.
Así queda la parte baja. Un último lavado ahora y ¡a plantarlo!
Teníamos dos opciones de maceta, ambas hechas a mano por nosotros mismos. Los esmaltes, aplicados por estas manitas de bonsailero, son obra de Kiro ceramics, en cuyo horno podemos cocer nuestras piezas.
La primera posibilidad. Estilo muy clásico de color azul y verde. Quizás algo pesada con esas patas y las lineas tan rectas.
La 2. Aunque el labio es más grueso, las lineas son más suaves y las patitas recortadas ayudan a dar una impresión más etérea. Elegimos esta por dar un aspecto más ligero al bonsái. El esmalte verde moteado no competirá en igualdad con las hojas en verano.
Aspecto final.

Hemos girado un poquito el frente con respecto al diseño inicial ganando algo más de movimiento en el tachiagari y disimulando un poco la cercanía que comentábamos en el trabajo anterior que tienen algunas ramitas entre sí. De momento aguantamos con todas y, cuando engorden otro poco y, consecuentemente, se acerquen más, decidiremos cuántas y cuáles cortaremos. De momento, disfrutaremos del olmo así.

Esperemos que os guste este trabajo realizado el 23 de febrero de 2020.

Y si queréis ver desde el principio, aquí tenéis la secuencia de trabajos:
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
Parte 9

Un saludo y ¡hasta pronto!

David Soto.

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