Cuidados del Ginkgo biloba

Hoy queremos hablarte de una planta tan antigua que convivió a la par que los dinosaurios. Y sí, todavía sigue. Se le llama el árbol milenario, un fósil viviente que ha sabido evolucionar y llegar hasta nuestros tiempos. Lo bueno es que lo podemos tener en nuestro hogar, tanto en forma de árbol en el jardín como de bonsái. Te hablamos del Ginkgo biloba y, más en concreto, de los cuidados del Ginkgo biloba.

Si quieres tener un árbol con mucha historia, que ha sido testigo de cómo ha cambiado el mundo, a continuación te dejamos todos los cuidados que necesita para que puedas disfrutar de él.

Cómo es el Ginkgo biloba

Cómo es el Ginkgo biloba

Antes de hablarte a nivel práctico de todo lo que necesita este árbol, hemos de comentarte un poco sobre él. El Ginkgo biloba también se le llama árbol de los cuarenta escudos, o árbol de las pagodas. Su origen está en el este de China pero ahora se puede encontrar en muchos otros lugares.

Es capaz de alcanzar los 35 metros de alto y puede vivir más de mil años. Su tronco es de color gris oscuro con algunas fisuras. No echa muchas ramas pero las que tiene sí son muy fuertes.

Dentro del Ginkgo biloba podemos encontrarnos con dos tipos: los machos, que tienen un porte piramidal; y las hembras, cuya copa es más ancha. Es decir, es dioica.

En cuanto a las hojas, igual que las ramas no son muchas, tampoco lo son las hojas. Echa algunas en primavera y verano, siempre de color verde claro y como si fueran abanicos o dos lóbulos juntos. Eso sí, en otoño amarillean y caen pasando prácticamente esa estación y el invierno al desnudo y parando su desarrollo durante esos meses. Salvo que tengas uno Ginkgo hembra, porque si es así puedes encontrarte con que te echa frutos amarillos y redondos. Eso sí, cuando se pasan huelen muy mal, así que hay que quitarlos para evitar los malos olores.

Cuidados del Gingko biloba

ginkgo en otoño

Ahora que tienes un mejor conocimiento de este árbol, hablemos de sus cuidados. ¿Quieres tener un bonsái o un árbol de este tipo en el jardín? Entonces presta atención a lo siguiente:

Ubicación

¿Sabes que el Gingko biloba es un árbol que tolera bien el frío y el calor? Pues sí, aunque prefiere los climas suaves, se adapta a cualquiera, y es capaz de soportar el frío así como el calor.

Eso sí, no le gusta que lo muevan de un lado a otro (lo decimos por el bonsái), es mejor establecerlo en un único lugar y dejarlo crecer.

También tiene como característica el hecho de resistir a la contaminación, lo que le hace candidato para las ciudades.

Eso sí, a la hora de plantarlo es muy importante que se separe de viviendas y otras estructuras o edificios porque suele desarrollar muchas raíces y necesita espacio.

Iluminación

A este árbol le encanta el sol. Así que, siempre que puedas, colócalo en un lugar muy soleado. En otoño e invierno sabemos que no calentará mucho, con lo que no sufrirá por estar «desnudo» (ya que es un árbol caduco), pero seguro que en verano lo agradecerá.

Si no puedes proporcionarle un lugar soleado, busca al menos uno en semisombra. Lo que no tolerará es uno en sombra porque este árbol necesita el sol para estar bien.

Tierra

A la hora de plantarlo, que por cierto es mejor hacerlo a principios de la primavera o bien en otoño, es importante que uses un sustrato que sea suelto y que permita el drenaje. La tierra debe ser nutritiva, pero que no provoque encharcamientos porque no es bueno para él.

Si lo que quieres es que crezca bastante rápido, entonces apuesta por un suelo arenoso, porque es el que mejor le va.

Cuidados del Ginkgo biloba

Riego

En cuanto al riego, debes saber que este árbol es uno de los más resistentes a la sequía. Puedes tenerlo días o incluso semanas sin agua que no va a mermar su porte. A la hora de regar es importante que no lo hagas en exceso, menos si la tierra que tiene no es drenante.

Es mejor regarlo poco, y más veces, que de golpe una sola, sobre todo porque podrías provocarle alguna enfermedad.

Para que te hagas una idea, en primavera y otoño puedes regarlo cada 3 semanas; en verano, cada dos semanas. ¿Y en invierno? No se riega. De hecho se dice que, cuando pierde la última hoja, ya no es necesario regarlo porque pasa a un letargo y no necesita agua hasta la primavera.

Abonado

Como cualquier árbol o planta en general, el abonado es muy enriquecedor para el Ginkgo biloba y se debe aplicar en primavera y verano. Debes echarle un fertilizante mineral cada 15 días.

Después, en otoño, es bueno que le eches compost o estiércol para enriquecer su tierra y, de paso, para ayudar a que el invierno lo pase mucho mejor.

De hecho, si tienes que trasplantarlo, lo mejor es hacerlo en otoño o en primavera. Algunos profesionales no recomiendan que, si lo trasplantas en otoño, lo abones, porque es contraproducente (tierra nueva, con nutrientes, y un extra de nutrientes puede ser demasiado); así que recomiendan abonar en otoño y trasplantar en primavera o al contrario, dependiendo del estado en que esté la tierra y el árbol.

Plagas y enfermedades

Del Ginkgo biloba se dice que apenas sufre plagas o enfermedades ya que, como hemos visto, ha sido capaz de sobrevivir a muchas. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya peligro.

Por ejemplo, una de las más habituales, es el riesgo de asfixia de las raíces (debido al apelmazamiento de la tierra), o bien la aparición de hongos, provocados por un exceso de humedad.

Afortunadamente, puede salir adelante si lo coges a tiempo.

Poda

Debido a las pocas ramas que echa, el Ginkgo biloba no necesita poda. Solo en caso de que no se quiera que crezca más, o que tenga las ramas rotas, muertas o dañadas, se puede cortar, pero se hará siempre en invierno y se aplicará un sellante para evitar que pueda dañarse su salud.

Como ves, los cuidados del Ginkgo biloba no son nada complicados, y a cambio tendrás un árbol milenario. ¿Has pensado alguna vez en este árbol para tu jardín?

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