El acebo se puede tener en maceta

El acebo es un árbol que se utiliza mucho como planta ornamental. Pese a sus espinas, su belleza y rusticidad son asombrosas. Y es que crece lento, pero se puede tener como seto o ejemplar aislado en el jardín, o incluso como arbusto o arbolito en maceta.

Por este motivo, resulta ser muy interesante para embellecer un patio o terraza. Ahora bien, ¿cuáles son los cuidados del acebo en maceta? Es importante conocerlos pues sus necesidades como planta en maceta difieren un poco a las que tiene cuando se cultiva en el jardín, de modo que vamos a ello.

Ubicación

El acebo en maceta ha de estar en el exterior

El acebo en maceta se vende mucho durante la navidad, ya que es cuando produce sus llamativos frutos rojos. Cuando llegamos a casa, podemos cometer el error de meterlo en el interior, donde sí, puede permanecer sano unas semanas pero al final se debilitará y morirá.

Los motivos de que esto pase es que es un árbol originario de los bosques de Europa y Asia, donde las temperaturas en verano son suaves y donde se registran heladas y nevadas en invierno. Es decir, no es una planta tropical que necesite calor ni protección. Cuando lo metemos dentro de la vivienda, le estamos privando de sentir el aire fresco, la lluvia, la nieve, y el paso de las estaciones.

Además de tenerlo fuera, es necesario que esté en una zona luminosa pues no vivirá en lugares oscuros. Lo ideal es que le dé el sol directamente, pero también puede estar en semisombra.

Riego del acebo en maceta

Si hablamos del riego, esta es una tarea que habrá que hacer de vez en cuando. Usaremos agua de lluvia, si es eso posible, o en su defecto agua apta para consumo, o que no tenga mucha cal (es mejor no usar aguas muy alcalinas, es decir, con un pH superior a 7, para evitarle problemas).

No es un árbol muy exigente, ya que es capaz de resistir bien períodos secos cortos. Ahora bien, cuando se tiene en maceta es necesario regar unas 3 veces o 4 por semana durante el verano, y en invierno una o dos semanales. Si se le pone un plato debajo, es aconsejable, sobre todo en invierno, procurar quitarle el agua que haya sobrado después del riego. De este modo, las raíces no quedarán encharcadas.

Tierra/sustrato El sustrato tiene que ser rico para el acebo

Como sustrato o tierra es aconsejable usar sustrato universal que sea de calidad, es decir, que drene rápido el agua y que no se compacte demasiado aunque permanezca seco, y que además sea rico en materia orgánica, por ejemplo este que venden aquí. Otra opción es mezclar mantillo (en venta aquí) con un 30% de perlita (en venta aquí).

Para mejorar el drenaje se puede incluso poner una primera capa de greda volcánica, arlita, o incluso gravilla (arena de construcción, con un tamaño de 1-3mm de grosor).

Abonado

El acebo, cuando se tiene en maceta, no dispone de más nutrientes que de los que haya en el sustrato. Estos se van agotando a medida que las raíces los van absorbiendo, y si no se abona la planta dejará de crecer primero y enfermará después. 

Durante la temporada de crecimiento, esto es, en primavera y en verano, se ha de abonar. Dado que está en maceta, es muy aconsejable el uso de abonos líquidos, como uno de plantas verdes (en venta aquí) o el guano (en venta aquí), pues de esta forma el acebo puede conseguir los nutrientes que necesita de forma rápida y eficaz.

Trasplante

Las macetas han de tener agujeros para el acebo

Con el objetivo de que pueda continuar su crecimiento y desarrollo, una de las cosas que tendremos que hacer cada 3-4 años es plantarlo en una maceta que mida como mínimo unos 5-7 centímetros más, tanto de profundidad como de diámetro, de lo que mide la que tiene en este momento.

El trasplante se hará si es realmente necesario, algo que sabremos si se le salen las raíces por los agujeros de la maceta, o si al intentar sacar la planta de dicho recipiente sale con el cepellón de tierra entero, sin desmoronarse.

Los pasos a seguir son:

  1. Primero, hay que elegir una maceta. Puede ser de plástico o de barro, pero ha de tener algunos agujeros en su base por lo que el agua saldrá. Asimismo, debe medir unos 5-7cm de diámetro y de profundidad más que la que tiene ahora.
  2. Después, la rellenaremos con un poco de sustrato.
  3. A continuación, con cuidado sacaremos el acebo de su ‘vieja’ maceta. Si es necesario, le daremos unos cuantos golpecitos a la maceta para que salga mejor.
  4. El siguiente paso es introducir el acebo en su nueva maceta, poniéndolo en el centro. Si vemos que queda muy bajo, echaremos más tierra; y si por el contrario queda muy alto, quitaremos.
  5. Por último, terminaremos de rellenar y regaremos.

Poda

La poda es necesaria cuando se tiene un acebo en maceta, y más si no tenemos jardín y/o no nos interesa plantarlo en el suelo. Por fortuna, como crece lentamente no es algo que tengamos que hacer a menudo. De hecho, más que podas lo que habrá que hacer más a menudo son pinzados, esto es, cortar las hojas más nuevas para que saque ramas más bajas.

Por lo demás, más allá de quitarle las ramas que estén secas o enfermas, y de reducir la longitud de aquellas que estén creciendo mucho, no hay que hacer más. Aunque por supuesto esto va a depender de nuestros gustos y preferencias: si queremos que sea un arbolito, le iremos quitando las ramas que broten del tronco también; pero si por el contrario queremos que sea un arbusto denso y compacto, entonces pinzaremos las ramas para que surjan más.

Los pinzados como tales se pueden hacer a lo largo del año, pero si hay que quitar ramas enteras se hará a finales del invierno. Utilizaremos herramientas de poda -tijeras- que estén limpias, pues aunque no los podamos ver a simple vista, puede haber esporas de hongos en nuestras herramientas, y si las usamos sin lavarlas antes, el acebo podría enfermar.

¿Te ha sido de utilidad? Esperamos que con estos consejos puedas disfrutar de tu acebo cultivado en maceta.

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