Cuándo podar frutales

Cuando el verano se acaba, muchos consideran que, la llegada del frío es la mejor estación para podar frutales. Otros, sin embargo, esperan al final del invierno y principios de la primavera para hacerlo. Pero, ¿cuándo podar los frutales? ¿Es mejor antes, después?

Has de saber que, dependiendo del tipo de frutal, su época de poda va a ser diferente. Por eso es tan importante conocer qué árbol es y en qué época es mejor podarlo. A continuación te hablamos de todo ello.

Qué se considera poda

Qué se considera poda

La acción de podar, o lo que llamamos poda, es en realidad el corte que le hacemos a ciertas partes del árbol con un objetivo claro. Y es que a la hora de podar podemos hacerlo con distintos fines:

  • Para darle una forma determinada, por ejemplo porque nos guste que sea un árbol con una estética redondeada.
  • Porque queremos sanearlo limpiando así las ramas muertas o que no le sirven porque no tienen hojas ni frutos.
  • Para impedir que se descontrole en su crecimiento.
  • Para mejorar la calidad de los frutos. Esto, en el caso de los árboles frutales, es muy importante porque ayudará al árbol a ganar más fuerza para el desarrollo de unos frutos más grandes y sabrosos.

Debes ver la poda como una forma de permitir que el árbol se airee (porque las ramas le permitan el paso del aire por entre ellas) al mismo tiempo que pueda tener una entrada de luz. De esta forma, todas las ramas quedarán expuestas y no acabará muerto por un lado y vivo por otro.

En general, la poda debe eliminar todas las ramas que son inservibles, como pueden ser:

  • Los chupones.
  • Las ramas colgantes.
  • Las ramas quebradas.
  • Aquellas ramas que se entrecruzan ya que impiden el buen desarrollo de la planta (y lo único que harán será enredar el árbol).

A pesar de que la época de poda empieza cuando caen las últimas hojas de los árboles, y hasta finales del invierno, dependiendo del tipo de árbol se debe escoger una época u otra.

Cuándo podar frutales

Cuándo podar frutales

En el caso de los árboles que nos ocupan, los frutales, la mejor época para hacerlo siempre es después de ese periodo de reposo que pasan los árboles, es decir, después del invierno. Concretamente, en los meses de febrero y primeros de marzo ha de llevarse a cabo la poda ya que es el momento en que la savia asciende y empieza a hinchar las yemas, produciendo nuevos brotes.

Ahora bien, hay una poda de otoño que podría ser interesante para los frutales. Sin embargo, esta se centra solo en pinzar los brotes vigorosos, ya que el objetivo es conseguir que haya más ramas laterales, pero estas con yemas de flor, lo que hará que su producción sea mayor al año siguiente. ¿Que quieres conseguir lo contrario?, entonces has de podarlo en agosto.

Lo que no se recomienda de ningún modo es que se pode a final de otoño y primeros del invierno. Y es que, cuando cortas las ramas, lo que le haces es una herida a la planta, y esta, salvo que la trates, queda expuesta durante todo el invierno, no cicatrizará hasta que este pase, lo que implicará que pueda sufrir de hongos, plagas y enfermedades que acaben con la vida del árbol.

¿Todos los frutales se podan en el mismo mes?

Lo cierto es que no. Cada frutal tiene una época de floración y otra de dar los frutos. Hay algunos que son tempraneros y en mayo-junio ya tienen los frutos; mientras que otros hasta septiembre u octubre no los dan. Por eso, es importante saber qué frutal es y qué especie para determinar cuáles son sus mejores épocas para podar frutales.

A modo de información, debes saber que:

  • Peral: se poda en julio.
  • Manzano: se poda en diciembre o enero.
  • Ciruelo, cerezo, almendro, albaricoquero: en febrero (el caso del almendro dependerá, ya que hay algunos tempraneros que, en diciembre, ya están en flor; si es así se podará en noviembre).
  • Limonero y naranjo: en marzo-abril.

Cómo podar frutales

Cómo podar frutales

Ha llegado la época y te toca podar frutales. Para ello, necesitas tener una serie de herramientas que acortarán el tiempo que tardarás en hacerlo y además evitará estrés en los árboles. No puedes cortar un árbol con unas tijeras solamente, necesitas más herramientas como:

  • Una tijera de mano. Son las habituales para cortar ramas de hasta 2cm de diámetro. Las que sean más grandes no podrá con ellas.
  • Tijeras de dos manos. Estas, aunque son más grandes, ya que llevan mangos más largos, solo están destinadas a ramas de hasta 3 cm de diámetro.
  • Serruchos de poda. Para las ramas con mayor diámetro, gruesas, o incluso troncos. Otra de estas herramientas es el arco tronzador.
  • Motosierra. Para ramas muy gruesas.

Es importante que desinfectes las herramientas que vayas a utilizar antes y después de cada uno, a fin de que no se transmitan enfermedades entre los árboles. Y, además, en los cortes que sean de ramas de más de 5cm de diámetro, conviene que selles las heridas con fungicidas o productos cicatrizantes porque tardarán más tiempo en cerrarse y pueden ser un foco de infección.

Cómo hacer los cortes de las ramas

Seguro que has escuchado muchas veces que los cortes han de ser inclinados. Pero, ¿cuánto? ¿Qué tan cerca de las ramitas que tiene? ¿Qué pasa si las cortas demasiado lejos?

El corte ideal es algo que queda algo inclinado, pero no demasiado, porque si lo haces así lo único que conseguirás es que la madera quede envejecida y no crezca nada. Además, has de dejar una separación mínima del último brotecito, no demasiado, pero sí lo suficiente. Piensa en cómo crecerá ese brote u hoja y así sabrás el espacio que debes dejar.

¿Y si dejas mucho? Pues al final esa parte de la rama se irá secando, y al intentar el árbol recuperarla, perderá fuerza.

Tipos de podas

A la hora de podar los frutales, debes tener en cuenta que hay tres tipos de poda:

  • De formación. Se produce durante los cuatro primeros años del frutal y sirve para conseguir que el árbol adquiera la forma que se desea que tenga.
  • La de limpieza. Cuyo objetivo es eliminar los chupones, las ramas rotas, viejas o que están mal…
  • De producción. Es la que se hace para ayudar a que los árboles den más frutos.

No tengas miedo a equivocarte. En la mayoría de los casos es la experiencia la que te dirá si lo haces bien o no, y para ello has de lanzarte a podar frutales. Si no sabes bien cómo hacerlo, prueba cortando poco para ver cómo reacciona el árbol. Conforme vayas viendo su evolución, irás tomando más conciencia de qué necesitas cortar y qué no.

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