¿Cuáles son los cuidados de la violeta africana?

La violeta africana es una de las plantas con flores más pequeñas y bonitas que hay. Su altura no supera los treinta centímetros incluyendo sus tallos florales, y sus delicadas hojas de forma más o menos ovalada de un color verde oscuro la convierten en unas de más adquiridas por todos aquellos que buscan una plantita con la que decorar el hogar.

Sin embargo, los cuidados de la violeta africana no son sencillos. Es muy sensible al exceso de agua, y además hay que protegerla de los caracoles, pues les encantan alimentarse de las hojas. ¿Cómo podemos tenerla tan bonita como el primer día?

Cuidados de la violeta africana

violeta africana

Si te han regalado una violeta africana, o si estás pensando en adquirir una, entonces es muy importante que prestes atención a sus cuidados, sobre todo porque hablamos de una planta que requiere un poco de atención para cubrir sus necesidades.

Paso a paso, te decimos cuáles son las claves para que tu planta esté en perfecto estado.

Ubicación

Nuestra protagonista es una planta originaria de África tropical, donde las temperaturas se mantienen cálidas todo el año. Para tenerla preciosa tenemos que colocarla en una habitación muy luminosa, sin corrientes de aire. Un buen lugar sería por ejemplo en un comedor luminoso, como planta para centro de mesa.

La humedad ambiental tiene que ser alta, por lo que es muy recomendable adquirir un humidificador o bien colocarle cerca recipientes con agua. No se recomienda pulverizarla en ningún momento pues enseguida se podría pudrir. Por este motivo, es conveniente regar por abajo, es decir, ponerle en un plato con agua durante 20 minutos y luego quitarla.

Temperatura

Es muy importante este aspecto, ya que la violeta africana necesita una temperatura casi constante. ¿De cuánto? Lo ideal sería que estuviera entre los 17 y los 21 grados.

De hecho, si el ambiente baja de los 5 grados tu planta va a sufrir, por eso muchas veces, sobre todo en invierno, conviene más meterla dentro de casa pero siempre a una habitación donde no haya calefacción (ya que cuando sube demasiado la temperatura también le va a afectar).

Violeta africana en maceta

Esta planta puedes tenerla sin problema en una maceta. Sin embargo, al contrario que otras que compras que nada más llevarla a casa tienes que cambiarlas de tiesto, en este caso tienes que mantenerla en el original. Si la cambias, harás que crezca más débil y además con el espacio libre lo único que provocarás es que multiplique sus hojas, pero no las flores.

Debido a que no crece muy rápido, ni tampoco lo hace mucho, se puede mantener en la misma maceta todo el tiempo. Eso sí, tienes que ir cambiándole la tierra para que tenga nutrientes.

Tierra

La violeta africana es un poco «sibarita». Y es que puedes pensar que necesita turba, que necesita arena, o bien otros elementos drenantes, ¿a que si?

En realidad, necesita de todo. Por un lado, necesita que se retenga la humedad, pero al mismo tiempo que no se encharque la tierra. Así que lo ideal sería una mezcla siempre a partes iguales de sustrato de jardín, turba, arena y mantillo.

Esto le dará una tierra adecuada para sus necesidades.

Riego

La frecuencia de riego será cada 3-4 días en primavera y verano, y cada 7-10 días el resto del año. Durante los meses más cálidos del año es conveniente abonarla con un abono líquido universal siguiendo las indicaciones especificadas en el envase del producto. Es muy importante no pasarse con la dosis, pues de hacerlo la planta se marchitaría.

Plagas y enfermedades

La violeta africana es una hierba delicada

Lamentablemente, la violeta africana tiene muchas enfermedades y plagas que le pueden afectar. En el caso de enfermedades, las más habituales son: Roya, que hace que tenga lesiones en la parte inferior de la hoja, haciendo que se vuelva marrón y/o gris por una mala circulación de aire y exceso de humedad; pudrición de la corona o la raíz, debido a un exceso de riego; moho, por falta de un buen drenaje; nódulos en la raíz; etc.

La gran mayoría de las enfermedades de la violeta africana están provocadas por hongos, de ahí que se pueden combatir con fungicidas. En las tiendas especializadas incluso encontrarás algunos específicos para ciertas enfermedades.

Con respecto a las plagas, las más habituales son pulgones, cochinillas, arañas rojas, mosca blanca, ácaros, trips, escarabajos y caracoles.

Para evitar las plagas más comunes, como las cochinillas, los trips y los pulgones, se pueden hacer tratamientos preventivos con aceite de neem en spray (en venta aquí) una vez por semana.

Problemas más habituales

Como te hemos dicho antes, la violeta africana es una planta que requiere algunos cuidados más específicos y necesidades que debes controlar para que no sufra (o pierda salud). Por eso, en ocasiones te puedes enfrentar a problemas habituales de ella. Aquí te contamos los más comunes, sus síntomas y qué deberías hacer para solucionarlo.

No crecen flores

¿Tienes una violeta africana y no tiene flores? Eso no es muy normal, por lo que casi siempre es debido a que el riego es demasiado abundante.

Prueba a espaciar los riegos para ver si empieza a florecer.

Las flores se están poniendo blancas

Si notas que las flores pasan de un característico violeta, blanco, rojo… a tener más bien una mancha blanquecina, entonces quiere decir que hay un exceso de humedad en la planta.

¿Qué hacer? Pues espaciar bastante los riegos.

Flores apagadas

Si los colores de tus flores empiezas a notarlos más apagados, no tan intensos, entonces te avisa de que necesita más luz.

Peciolos muy largos

La violeta africana es una planta que siempre será de porte bajo. ¿Qué quiere decir? Pues que si sus peciolos aumentan, esto no es porque la planta esté creciendo, sino porque intenta que le dé más luz.

En otras palabras, tienes que ponerla en un lugar con más iluminación ya que la planta lo está pidiendo.

Hojas marrones y lacias

Esto es algo con lo que te vas a encontrar casi siempre. Y es que, cuando adquieres la planta, es muy normal que esta tarde un tiempo en adaptarse a su nuevo hogar. Por eso, que no te asuste el que notes que las hojas han perdido su color, que se han vuelto marrones y lacias.

Muchas veces esos síntomas nos dicen: hay que regarla. Pero no, lo cierto es que no.

Si te pasa, lo único que tienes que hacer es coger la planta, sacarla de la maceta, quitarle la tierra que tiene y poner una mezcla de lo que te hemos hablado arriba para ayudarla a adaptarse mejor. Pero no la riegues más ni la pongas más tiempo en luz que el correspondiente.

Propagación de las violetas africanas

Multiplicar la violeta africana no es demasiado complicado. Lo único que tienes que hacer es coger una cuchilla y cortar con ella una hoja. Esta debes echarla en agua, para que con el paso de unos días empiece a echar raíces, aunque debes tener cuidado. Por ejemplo, si el agua tiene demasiado cloro, o cal, afectará a la hoja y podría no funcionarte.

Si eso pasa, lo que puedes hacer es, en lugar de ponerla en agua, debes echarle en el rabito de la hoja unos polvos de enraizamiento. Una vez la tengas, coge una maceta no demasiado grande y llénala de turba. Mete la hoja en ella y pulveriza un poco de agua. Si todo va bien (temperatura, riego, ubicación, etc.) debería ir creciendo una nueva planta.

Características de la saintpaulia

Características de la saintpaulia

La violeta africana es originaria de Tanzania, en el África oriental, y también en las selvas de Uzunga. Esto ya te hace ver que es una planta que necesita una temperatura cálida y constante.

Se caracteriza porque florece durante todo el año y no tienen un crecimiento muy grande. De hecho, se pueden conservar bien en macetas pequeñas o en cuencos durante toda su vida. Su tamaño puede ir desde los 4cm hasta los 20cm.

De la planta, lo más llamativo de ella son sus hojas, que tienen formas redondeadas y de corazón. Son verdes oscuras y su tacto es aterciopelado, debido a que están recubiertas por una pelusa.

En cuanto a los tallos, estos crecen de las hojas y de ahí salen las flores. No echa muchas, y puede hacerlo de una en una o dobles. Todas ellas tienen cinco pétalos estrellados y los colores habituales son blanco, rojo, azul, violeta… pero también puedes encontrarte con tonalidades de estos colores.

Que disfrutes de tu planta.

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