La Guzmania lingulata es una bromelia

Imagen – Flickr/Mauricio Mercadante

Las bromelias son todas preciosas, pero la gran mayoría no resiste ni un poquito el frío, y tampoco se adaptan bien a las condiciones de interior. Y esto pasa con la Guzmania lingulata.

Se trata de una planta que podemos encontrar fácilmente a la venta en los viveros, normalmente con la etiqueta que nos indica que »es» de interior. La llevamos a casa, y durante un tiempo está preciosa, pero tras florecer las cosas van de mal en peor. ¿Cómo hay que cuidarla?

Origen y características

La Guzmania lingulata es una planta tropical

Imagen – Flickr/Leonora (Ellie) Enking

Nuestra protagonista es una planta vivaz epífita cuyo nombre científico es Guzmania lingulata, llamada popularmente bromelia, caraguata, guzmania o estrella escarlata. Es originaria de América Central hasta Sudamérica. Sus hojas crecen formando rosetas de hasta 50 centímetros de diámetro, y son acintadas, anchas, de color verde oscuro. Del centro de esta brota una inflorescencia compuestas por brácteas (hojas modificadas que protegen a las flores) de color rojo vivo, púrpura o amarillo.

Es hapaxántica, lo cual quiere decir que tras florecer se muere, no sin antes dejar hijuelos. Por lo que no nos ha de extrañar que cuando sus pétalos se marchitan la planta se echa a perder.

¿Cuáles son sus cuidados?

La Guzmania lingulata es una planta muy, muy bonita, que puede hacer que el hogar, o el jardín, se vea precioso durante unos meses, y más aún si dejamos que sus hijuelos crezcan.

Por todo ello, si quieres tener un ejemplar, te recomendamos cuidarla de la manera que te indicamos a continuación. Así, podrás tenerla sana:

Ubicación

  • Exterior: en semisombra. Puedes tenerla debajo de un árbol, o incluso de una palmera que no deje pasar mucha luz. También puedes hacer composiciones de plantas con ella, ya sea en una jardinera o en el jardín, procurando eso sí que no quede expuesta de manera directa al sol para evitar que se queme.
  • Interior: dentro de casa ha de estar en una habitación luminosa, sin corrientes de aire y con una alta humedad ambiental. Para conseguir esto último puedes ponerle vasos con agua alrededor, y aprovechar para poner pequeñas plantas acuáticas en ellos. De este modo, crearás un rincón tropical que beneficiará, y mucho, a tu guzmania pues tendrá un crecimiento adecuado.

Tierra

Las hojas de la Guzmania lingulata

Imagen -Flickr/Reinaldo Aguilar

Jardín

El suelo en el que vayamos a plantar a la Guzmania lingulata tiene que ser fértil, es decir, ha de ser rico en materia orgánica. Además, es importante que tenga buen drenaje, y que sea ácido (pH de 4 a 6). Es una planta que en terrenos calizos tiene un desarrollo muy pobre: durante un tiempo puede crecer bien, pero en cuanto sus raíces tocan la caliza se detiene y es cuando sus hojas pierden color.

Aunque se puede solucionar, incluso evitar, si se abona regularmente con abonos adecuados, lo ideal es, antes de plantarla, hacer un agujero de gran tamaño, cubrir sus lados -excepto la base- con malla de sombreo y después llenarlo con pómice (en venta aquí) o sustratos similares.

Maceta

Si vamos a cultivarla en maceta, es necesario que le pongamos un sustrato que permita a sus raíces desarrollarse con normalidad. Recordemos que es epífita, de modo que cuanto más le facilitemos su crecimiento, mejor. Esto no significa que no pueda estar bien en turba, porque sí que puede (yo misma tengo unas cuantas bromelias epífitas en el suelo desde el año 2019 y están bien).

Pero si decidimos tenerla en un recipiente, es preferible ponerle sustratos tipo pómice, akadama, o alguna mezcla como pómice mezclado con un 40% de kanuma, o sustrato para plantas ácidas (en venta aquí) mezclado con akadama (en venta aquí) a partes iguales.

Además, la maceta tiene que tener agujeros en su base. Solo así el agua que no se filtre podrá salir, y las raíces no se pudrirán.

Riego y abonado

Se tiene que regar unas 3-4 veces por semana en verano, algo menos el resto del año. Usa agua de lluvia o sin cal, pues como hemos comentado antes, no le gusta la caliza. Para ello, has de ir llenando el embudo cada vez que se vaya quedando sin.

En lo que respecta al abonado, es recomendable abonarla con un fertilizante para orquídeas como este (no es una orquídea, pero tiene necesidades nutricionales similares) durante la primavera y el verano. Pero eso sí, se han de seguir las indicaciones al pie de la letra, pues una sobredosis podría ser fatal.

Multiplicación

Se multiplica bien separando los hijuelos cuando tengan unos 10-15cm de altura. Otra opción es, si está en maceta y/o si en tu zona no hay heladas, dejarlos donde están. Cuando la planta madre se muera, se quita, y se trata con fungicida polivalente. De esta manera, su descendencia continuará creciendo sin impedimentos.

Plagas y enfermedades

Es muy resistente. Ahora bien, cuando está en un lugar muy seco, con una humedad ambiental baja, es vulnerable al ataque de pulgones. Estos se alimentan de la savia de hojas y de la inflorescencia, y se combaten con agua y jabón o si se prefiere con insecticidas anti-pulgones a ser posible ecológicos, como este.

Cuando se riega en exceso, los hongos proliferan en la tierra, poniendo en peligro a las raíces. Así, como medida preventiva no está de más echar cobre en polvo (en venta aquí) durante la temporada de lluvias, y siempre que sospechemos que le echamos echado más agua de la que necesita.

Rusticidad

La Guzmania lingulata no resiste las heladas. Si tu ejemplar ha sacado hijuelos, tienes que protegerlos en cuanto llegue el frío y la temperatura baje de los 15ºC. Por ejemplo, puedes llevarlos a una habitación, o en un invernadero.

La bromelia Guzmania lingulata es una planta tropical

Imagen – Flickr/Luca Bove

Que tengas suerte con tu Guzmania lingulata.

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