Las hojas tienen varias partes

Las hojas son muy importantes para las plantas: a través de los poros absorben la energía del sol y el dióxido de carbono, y tras una serie de reacciones químicas logran transformar todo ello en alimento en un proceso que tiene como nombre fotosíntesis. También resultan ser esenciales para el resto de la vida en la Tierra, ya que como consecuencia de ello, liberan oxígeno, un gas que permite a las células existir y, por consiguiente, al cuerpo funcionar.

Pero además, conocer las distintas partes de las hojas nos será muy útil a la hora de cuidarlas, ya que cuando una planta está mal, en muchas ocasiones los primeros síntomas se manifiestan en su follaje. Así pues, veamos qué nombre tienen cada una de las partes, y cuál es su función.

¿Qué son las hojas?

Las hojas tienen dos funciones importantes

Las hojas son órganos que las plantas utilizan para realizar tanto la fotosíntesis, como la transpiración. La primera les sirve para poder obtener alimento y, por ende, crecer; en cambio la segunda les es muy útil por ejemplo cuando las temperaturas son muy altas, ya que aunque pierden agua, esta es liberada en forma de vapor, y cuando sopla un poco de aire su temperatura corporal desciende un poco.

Se podría decir que es como cuando nosotros mismos sudamos: es cierto que podemos perder mucha agua y más en verano, pero ¿a que nos sentimos más frescos cuando nos ponemos cerca del ventilador o sopla un poco el viento? Pero, a diferencia de nosotros, gracias a ese vapor de agua y a la sombra que las plantas dan, ellas pueden crear un fantástico microclima que es ligeramente más fresco, convirtiéndose así en refugios de algunos animales.

¿Cuáles son las distintas partes de las hojas?

Partes de una hoja descritas en una imagen

Para poder estudiarlas mejor, los botánicos han dado nombre a cada una de las partes que tienen las hojas. Y todas tienen una función:

Limbo o lámina

El limbo, llamado también lámina, es la parte normalmente plana y ancha, o larga y/o estrecha, que se encarga de realizar la fotosíntesis. Por esto, en la mayoría de los casos es de alguna tonalidad de verde ya que tiene clorofila, que es el pigmento que le da ese color.

Se distinguen dos partes: el haz, que es la cara superior, y el envés, que es la cara inferior. El haz suele ser de un color más brillante que el envés; ahora bien, en este último casi siempre es fácil ver los nervios por lo que la savia circula.

En las hojas de muchas especies, especialmente de las de los árboles, también se ven con claridad los poros, sin necesidad de lupa ni microscopio (aunque si dispones de uno, te recomendamos observarlas a través de él. Seguro que disfrutarás).

Pecíolo

El pecíolo, que puede ser más largo, más corto o incluso estar ausente, es la parte que une la lámina con el tallo. Es una especie de tallo casi siempre muy delgado, de menos de 0’5 centímetros, que tiene tres importantes funciones:

  • una es la de proporcionar una cierta estabilidad a la lámina, evitando en lo posible que se dañe cuando sople muy fuerte el viento o llueva, por ejemplo;
  • la otra es la de suministrarle savia bruta (que es la viene de las raíces, y que contiene agua y sales minerales);
  • y por último es la de transportar la savia elaborada (proteínas, carbohidratos, y otros alimentos elaborados durante la fotosíntesis) a través del tronco y, de nuevo, a su sistema radicular.

Estípulas

Algunas plantas, en la base del pecíolo tienen como dos »hojitas» que crecen opuestas a dicho pecíolo llamadas estípulas. Se encargan de proteger a las hojas jóvenes, por eso cuando estas terminan de madurar a menudo se caen.

Vaina

La vaina es la base del pecíolo, es decir, es la parte que se une al tallo de la planta. Se ensancha un poco para que la hoja quede bien sujeta. El color varía dependiendo de la especie, pero suele ser más oscuro que el de la lámina.

¿Qué tipos de hojas hay?

Hay muchos tipos de hojas

Imagen – Wikimedia/Mushii

Hay muchísimos tipos de hojas, tanto es así que se pueden clasificar de hasta cinco maneras diferentes: según si tienen o no pecíolo, dependiendo de cómo se divida el limbo, de cómo sea su forma, de cuál sea las características del borde, e incluso de cómo sea su nervadura. De modo que tenemos:

  • Según el pecíolo: hay hojas que lo tienen, y otras que no. Las primeras se llaman hojas pecioladas, y las otras sésiles.
  • Según la división del limbo: pueden ser hojas simples (es decir, tener un limbo que no se divide) o compuestas.
  • Según su forma: las hojas pueden ser acorazonadas, ovales, elípticas, lanceoladas, aciculares, lineales, palmadas, reniformes, oblongas,…
  • Según el borde: el borde o margen de las hojas puede ser entero, ondulado, lobulado, aserrado, hendido o dentado.
  • Según su nervadura: pueden ser palminervias, es decir, que los nervios se distribuyen de tal manera que parecen los de la palma de una mano; penninervias, cuando se distingue un claro nervio principal del que surgen los demás; y paralelinervias, cuando los nervios se distribuyen de forma casi paralela por toda la hoja.

Y aún podríamos clasificarlas de otra manera: según si son perennes o caducas. Las primeras son aquellas que permanecen en las plantas varios meses o años y que en un momento dado van cayendo poco a poco, a medida que surgen de nuevas; las segundas en cambio son las que caen todos los años, cuando las condiciones no son favorables (por ejemplo, puede ser porque las temperaturas empiezan a bajar mucho, o porque las lluvias cesan).

¿Conocías los distintos tipos de hojas y sus partes?

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