La Beccariophoenix alfredii es una palmera de hojas pinnadas

Imagen – Wikimedia/Flickr user Drew Avery

En algunas ocasiones tenemos que cambiar el lugar de nuestra planta, ya sea debido a que ocupa mucho espacio, o simplemente porque queremos ponerla en otra parte del jardín o pasarla a maceta. Aunque lo más recomendable es evitar llegar a este punto, pues las palmeras tienen raíces delicadas, a veces no queda otro remedio.

La opción más indicada, en esos casos, es trasplantarla; es decir, extraerla de donde está y plantarla en otro. Dependiendo del tamaño de la misma, será más o menos complicado, pero independientemente de lo grande o pequeña que sea, es importante no manipular mucho el cepellón (pan de tierra). Sepamos pues cómo se hace el trasplante de palmeras.

¿Cuál es la mejor época para trasplantar palmeras?

A la hora de trasplantar palmeras una de las cosas que se han de conocer, sí o sí, es la época idónea para ese trasplante. Este conocimiento te servirá para que las plantas tengan una mayor probabilidad de recuperarse. Por eso, debes de saber que no se han de trasplantar en pleno invierno, que es cuando están en reposo, ni tampoco en pleno verano pues es cuando más activas están. Entonces, ¿cuándo se pueden poner en otro sitio?

Lo ideal será hacerlo en primavera, pero dependiendo de lo cálido o frío que sea, se podrá hacer a principios, a mediados o finales de la estación. Por ejemplo, si estás en una zona donde sabes que se suelen registrar heladas a principios de primavera pero no a finales, lo más recomendable será trasplantarla precisamente cuando se esté acabando la estación.

Estas plantas reanudan su crecimiento cuando la temperatura mínima es de unos 15 grados centígrados, y cuando ya no baja de los 0 grados en ningún momento. Si son especies tropicales, como el Cocos nucifera (cocotero), Cyrtostachys, Calamus, Veitchia, Raphia, etcétera, la temperatura mínima debe de ser de 18ºC. Será entonces, y no antes, cuando estén mejor preparadas para ser trasplantadas.

¿Cómo trasplantar palmeras?

Vamos a empezar por…:

Trasplante de palmeras pequeñas

Vista de la Chamaedorea cataractarum

Imagen – Wikimedia/Krzysztof Ziarnek, Kenraiz // Chamaedorea cataractarum

Cuando hablamos de palmeras pequeñas nos referimos a aquellas que todavía tienen un estípite (falso tronco) verde en su totalidad, o que ni siquiera lo han desarrollado aún. Normalmente, estas plantas tienen pocas semanas/meses a pocos años, de modo que su altura no suele superar los 2 metros.

Generalmente, este caso es mucho más sencillo que con el resto de palmeras, ya que prácticamente trasplantar una palmera pequeña es como trasplantar plantas o un arbusto. Puedes hacerlo con o sin ayuda, ya que no es muy complicado.

¿Cómo se hace?

Te recomiendo que el día antes del trasplante, riegues la tierra para que se encuentre húmeda y no se vaya a desmoronar. No es necesario que ates las hojas, pero si son muy largas sí es recomendable para que puedas trabajas con comodidad, sobre todo en la base. De hacerlo, usa una cuerda, y no las fuerces mucho. Cuando son jóvenes se pueden romper con facilidad.

Es importante que excaves una zanja alrededor de la planta, tratando de profundizar hasta dejar el cepellón buen suelto (unos 40 centímetros). Ten en cuenta que la zanja se debe hacer a cierta distancia del tallo. Esa distancia va a variar dependiendo del tamaño de la palmera, pero por ejemplo si mide 1 metro de altura y el tallo mide unos 4 centímetros de grosor, será de unos 20 centímetros. Más o menos, para calcularla tienes que multiplicar por cinco el grosor del tronco.

El siguiente paso es extraerla, con cuidado, con una laya (es una especie de pala, pero con la hoja rectangular y recta), o bien con una azada pero con mucho, mucho cuidado. Has de procurar que, si usas la azada, la hoja profundice todo lo posible, de modo que quede por debajo del cepellón/pan de raíces.

Una vez esté suelto, esto es, que la palmera ya no esté sujeta a la tierra, envuélvelo en un plástico duro y resistente, para poder extraerlo fácilmente y poder moverlo sin que se vaya a romper o que vayan a quedar las raíces peladas o desnudas. Luego solo tendrás que plantarla en una nueva zona del jardín, en un agujero de plantación hecho previamente, o en una maceta.

Es de vital importancia que trates de realizar todo este proceso rápidamente, pero sin prisas. Piensa bien lo que estás haciendo y por qué, procura no manipular mucho las raíces, y cuando hayas acabado, dale un buen riego a la planta. Si le ataste las hojas, también será el momento de desatarlas.

Trasplante de palmeras grandes

Vista de la palmera enana

Imagen – Wikimedia/David J. Stang

Si las palmeras pequeñas son las jóvenes con pseudotroncos verdes, las palmeras grandes son aquellas que ya empiezan a tener el típico falso tronco maduro de estas plantas. Sus hojas son, por lo tanto, más grandes, así como su sistema radicular. Por lo tanto, el trasplante será más complicado.

De hecho, no sería raro que, tras un trasplante, la planta simplemente se secara. Y es que pueden pasar muchas cosas: rotura de raíces y/o de hojas, aparición de plagas y/o enfermedades que debilitarán más la palmera, etcétera. Ninguna planta está preparada para superar el trasplante, por un motivo simple: cuando la semilla germina, esa planta quedará sujeta a ese sitio en concreto. No tendrá nunca la capacidad de caminar, pero tampoco la necesitará ya que ella sola puede conseguir alimento sin moverse, solo con la energía del sol, agua y nutrientes que sus raíces obtengan del suelo.

Pero la cosa se complica más cuando hablamos de palmeras. Ellas son hierbas gigantes (megaforbias), y no árboles. Ellas, como cualquier hierba, tienen raíces muy delicadas.

¿Cómo se hace?

Hay que tener en cuentas algunas consideraciones a la hora de trasplantarlas:

  • Debes regar la planta y la tierra el día anterior para que la tierra esté húmeda, y hacer una zanja a cierta distancia para facilitar la salida del cepellón (recuerda lo dicho antes: multiplica por cinco el grosor de su pseudotronco para saber donde hacer la zanja) y profundas, de unos 50 centímetros como mínimo.
  • El cepellón debe quedar con forma cónica.
  • Ata las hojas con una cuerda para que el trabajo sea algo más cómodo.
  • Es importante que luego lo envuelvas con una tela metálica, como un geotextil o una tela de yute para evitar que se rompa.
  • Al terminar, planta la palmera en un agujero que hayas hecho antes, o en una maceta grande. Riégala a consciencia, y déjale las hojas atadas unas semanas, hasta que le veas crecimiento, para evitar que pierda demasiada agua.

Es muy importante que ante cualquier duda, consultes con una persona que conozca acerca de estas plantas para evitar dañar, o traumatizar tu palmera.

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