Cultivar gardenia es fácil si el clima acompaña

Imagen – Wikimedia/David Eickhoff

La gardenia es una de esas plantas que puedes cultivar en macetas o en el jardín. Aunque debido a sus necesidades de agua y tierra en según qué casos resulta un poco exigente, la realidad es que es muy sencillo evitar que tenga problemas, y también de solucionarlos si se detectan a tiempo.

Sus flores son de un color blanco puro imposible de ignorar, y además huelen de maravilla. ¿Cómo cultivar gardenia para que florezca todos los años? ¿Cada cuánto hay que regarla y abonarla?

La gardenia es un arbusto de hoja perenne originario del este de Asia. Se estima que hay unas 134 variedades distintas, entre las que destaca la Gardenia jasminoides, que es la que habitualmente se encuentra en los jardines, patios y, a veces, también dentro de los hogares.

Para conseguir que esté sana nuestra planta, es necesario conocer sus necesidades, que son:

Ubicación

La gardenia es un arbusto que florece en verano

Elegir una ubicación para esta planta no siempre es fácil. Necesita mucha luz, pero no directa; esto significa que hay que evitar ponerla en un lugar soleado, pero también en una zona donde haya oscuridad total. Así que, ¿dónde la ponemos? Te cuento dónde tengo a la mía: en el exterior, en una maceta bajo una malla de sombreo negra que evita que el 70% de luz solar la atraviese. Si tienes un sitio así, o se lo puedes adaptar, sin duda será muy bueno para tu gardenia.

Pero si prefieres tenerla dentro de casa, entonces tendrás que buscar una habitación en la que haya mucha claridad. Eso sí, es importante que no la pongas delante de la ventana, y menos si está orientada al este puesto que el sol la quemará al producirse el efecto lupa. Asimismo, ha de estar lejos del aparato del aire acondicionado y de la calefacción, ya que estos secan las puntas de las hojas.

Riego

La gardenia no quiere mucha agua, pero tampoco hay que dejar que la tierra permanezca seca durante muchos días seguidos. Por lo general, se debe regar unas 3 veces por semana en verano, y una o dos por semana el resto de estaciones. Sus raíces temen tanto el encharcamiento como la sequía, así como también la cal. Si se presentan cualquiera de estos problemas, la planta va a tener hojas amarillas y/o marrones, un crecimiento nulo y, en caso de que tenga flores, estas abortarán y caerán.

Por este motivo, hay que utilizar agua de lluvia limpia, cada vez que sea posible. Si no hay, una buena alternativa es cualquiera que no tenga cal, o que tenga muy, muy poca. El pH (o potencial de hidrógeno) ha de estar entre 4 y 6 puntos; es decir, ha de ser ácida. Para saber qué grado de pH tiene el agua del grifo es útil usar un medidor digital, puesto que solo tienes que meterlo en el líquido y esperar un segundo o menos a que te lo indique.

¿Cómo acidificar el agua de riego?

Si el pH es superior a 6, significa que el agua es alcalina. Podríamos regar con ella plantas que toleran la cal, como el romero, el almendro o los rosales por ejemplo, pero la gardenia acabaría teniendo hojas cloróticas debido a su imposibilidad de conseguir hierro. Y es que, aunque la tierra sí contenga este nutriente, cuando el pH es muy alto queda bloqueado; y claro, así las raíces no pueden absorberlo. A partir de ahí es cuando las hojas empiezan a producir cada vez menos clorofila (pigmento verde, que además interviene en la fotosíntesis), dejando solo sus nervios verdes.

Por suerte, para bajar el pH del agua podemos hacer algo tan sencillo como añadir un poco de limón o de vinagre. Digo »un poco» porque la cantidad va a variar dependiendo del pH. Por ejemplo, yo sé que si quiero acidificar el agua del grifo, que es muy alto, superior a 7, tengo que mezclar 1 litro de esa agua con el zumo de medio limón.

Siempre, tras cada prueba, has de comprobar el pH, porque si baja mucho también tendría problemas tu planta.

Tierra y trasplante

Cultivar gardenia es fácil con estos consejos

Imagen – Wikimedia/Alpsdake

Al ser una planta ácida, se puede plantar en jardines con suelos cuyo pH sea bajo (entre 4 y 6). La época será la primavera, ya que es cuando está creciendo.

Si se va a cultivar en maceta, es importante rellenarla con sustrato para plantas ácidas (en venta aquí), o bien con fibra de coco. Asimismo, hay que trasplantarla cada tres años aproximadamente.

Abonado

Un calendario de abonado correcto nos será de mucha ayuda para varias cosas, como por ejemplo para evitar la clorosis, lograr que crezca con mucha salud, y de paso ayudarla a fortalecer sus defensas, las cuales le serán útiles en el supuesto caso de que más adelante tenga alguna plaga, enfermedad, o de que quede expuesta a un cambio brusco de temperatura. En efecto: el abonado, que no es más que la »comida» extra que recibe, puede evitarle muchos problemas y daños, en todos los sentidos.

Pero ojo: un exceso de abono supondría el final de la vida de la gardenia, ya que se quemarían las raíces. Por ello, hay que seguir siempre las indicaciones del fabricante, y echar solo la cantidad que indica: ni más ni menos. La cuestión es: ¿cuál usar? Cuialquiera de estos que te mencionaré a continuación; incluso puedes usar un mes uno y al mes siguiente otro distinto:

  • Fertilizante para plantas ácidas: contiene todos los nutrientes esenciales para conseguir que la planta crezca a buen ritmo y florezca cuando le toque, sin que le falte de nada. Cómpralo aquí.
  • Fertilizante para plantas verdes: está pensado para estimular la producción de hojas; de ahí que sea muy interesante utilizarlo cuando la gardenia tiene poco follaje. Consíguelo aquí.
  • Guano: es un abono natural; de hecho, procede de aves marinas o de murciélagos. Es un abono MUY concentrado, pero también muy eficaz. Con una cantidad mínima se logra que la planta crezca que da gusto. Lo tienes líquido (en venta aquí) y granulado (en venta aquí).
  • Abonos caseros y/o ecológicos: ceniza de madera, humus de lombriz (consíguelo aquí), mantillo, compost,… Échale un poco de vez en cuando para que esté preciosa.

Poda de la gardenia

En principio se eliminarán únicamente las ramas que estén secas, enfermas y rotas después de la floración. Si quieres, también puedes quitar o recortar las que hayan tenido un desarrollo exagerado, para que tenga un porte compacto y una copa más densa.

Utiliza tijeras de podar de yunque, previamente desinfectadas con alcohol de farmacia o con un poco de jabón lavavajillas. Así evitarás que contraiga alguna infección por hongos, algo que es muy habitual cuando las herramientas no se limpian antes de usarlas.

Multiplicación

La gardenia se multiplica por esquejes la mayoría de las veces, puesto que resulta sencillo y además enraíza rápido. También se puede por semillas, pero es más difícil. Veamos cómo se hace:

Esquejes

  1. Hacia finales del invierno/comienzos de primavera hay que cortar una rama semileñosa de unos 10 centímetros de largo con una tijera de yunque previamente desinfectada, y se le quitan las hojas más bajas.
  2. Después, se impregna la base con hormonas de enraizamiento, o bien con enraizantes caseros.
  3. A continuación, se planta en una maceta de plástico con agujeros en su base rellenada con fibra de coco.
  4. OPCIONAL, pero muy recomendable: para que no aparezcan hongos, se aconseja echar azufre en polvo por la superficie del sustrato.
  5. Después de regar, has de cubrir la maceta con un plástico transparente, a modo de invernadero.
  6. Por último, se debe de colocar en semisombra, en una zona donde la temperatura se mantenga entre los 20 y los 25ºC.

Al cabo de unos 15 días más o menos empezarán a brotar. En ese momento se le podrá retirar el plástico.

Semillas

  1. Las semillas se siembran en primavera, introduciéndolas primero en un vaso con agua durante 24 horas. Pasado ese tiempo, tienes que quedarte con las que se hayan hundido puesto que serán las que pueden germinar.
  2. Luego, has de rellenar un semillero, como una maceta o una bandeja de semillero forestal, con sustrato para plantas ácidas o fibra de coco.
  3. Después, riega a consciencia.
  4. El siguiente paso es colocar una o dos semillas en cada macea o alvéolo, y cubrirlas con un poco de sustrato.
  5. Ahora, echa azufre en polvo para prevenir hongos.
  6. Para acabar, has de colocar el semillero en un sitio luminoso pero sin sol directo.

Si va bien, germinarán en unos 20 a 30 días.

Plagas

La araña roja es una de las plagas más comunes

Imagen – Wikimedia/Gilles San Martin

La gardenia puede verse atacada por: cochinillas, pulgones y araña roja. Estos tres parásitos se alimentan de la savia de las hojas, especialmente del envés; los pulgones también se encuentran en las flores. Por suerte, se eliminan bien con un poco de agua y jabón neutro, o con tierra de diatomeas (en venta aquí).

Enfermedades

Aparecen cuando se riega demasiado o cuando la humedad es demasiado alta. Si vemos que tiene manchas o algo parecido a polvo gris o blanco, entonces podemos dar por sentado de que tiene hongos. Los que más afectan a las plantas como a la gardenia son el fitóftora o el oídio.

Para tratarla tienes que cortar las partes afectadas, y aplicarle fungicida sistémico (cómpralo aquí).

Problemas de la gardenia

Mientras la cultivamos pueden surgir problemas. Ya no hablamos de plagas o enfermedades si no de errores de cultivo, por ejemplo:

  • Hojas más bajas amarillas: seguramente sea por exceso de riego. En caso de duda, hay que comprobar la humedad de la tierra con un medidor o con un palo de madera. Si tiene más agua de la que necesita, se deben de suspender los riegos de forma temporal, y tratar con fungicida de amplio espectro.
    Si la planta está sana, floreciendo y demás, las hojas más bajas es normal que se caigan, a medida que terminan su ciclo.
  • Hojas nuevas amarillas y/o secas: falta de riego. La planta tiene poca agua para enviar a las hojas más nuevas, que son las que más la necesitan. El tratamiento consiste en regar, por supuesto. Si la tierra está muy compacta y es incapaz de absorber el agua, introduce la maceta en una bandeja con agua durante unos 30 minutos.
  • Puntas de las hojas secas: puede ser que sea por exceso de ventilación. Si está expuesta al viento, o a las corrientes de aire, puede pasarlo mal. Hay que protegerla.
  • Hojas cloróticas: si las hojas tienen los nervios verdes pero el resto amarillo, hay que abonarlas urgentemente con un fertilizante para plantas ácidas, o bien regarlas con sulfato de hierro. Para evitar que vuelva a ocurrir, se debe de bajar el pH del agua.

Rusticidad

Esta planta resiste hasta los -2ºC, de modo que si en tu zona hace más frío es necesario meterla en casa o dentro de un invernadero.

Se puede cultivar gardenia en macetas

Imagen – Wikimedia/Alpsdake

Con esta información podrás cultivar gardenia sin problemas.

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