El riego de las plantas de exterior es diferente al de las de interior

La frecuencia de riego no es la misma si las plantas están dentro de casa o fuera, ya que las condiciones de luz, aire y humedad son muy diferentes. Por esto, es una de las tareas a las que más atención hay que prestar para que podamos llegar a controlarla lo antes posible, evitando tanto los excesos como las faltas.

Aunque las que están pasando sed se pueden salvar con más facilidad que aquellas que tienen las raíces encharcadas, siempre va a ser mejor no llegar a los extremos. Así que, si te estás preguntando cada cuánto regar las plantas de exterior, para dar una respuesta a tu pregunta es necesario primero hablar de los factores que determinarán dicha frecuencia.

¿Qué es lo que determina si hay que regar más seguido o menos?

El riego de las plantas vendrá determinado por muchos factores

Las plantas necesitan agua para crecer y realizar sus funciones, tales como respirar o realizar la fotosíntesis. Sin embargo, no por echarles más cantidad vamos a conseguir que estén mejor, más bien sucederá al contrario: las raíces podrían morir asfixiadas, en sentido literal, y cuando no, serán atacadas por los hongos, unos microorganismos que adoran los ambientes húmedos. En cualquier caso, las consecuencias serán las mismas: pudrición del sistema radicular, luego del tallo, y finalmente muerte de las hojas.

Si por el contrario regamos menos de lo que sería necesario, las plantas afectadas van a consumir toda el agua que tienen dentro, empezando por ‘quitar’ la de los brotes más nuevos. Por este motivo, cuando vemos que las hojas más nuevas están secas, deberíamos de preguntarnos si las estamos regando con la frecuencia adecuada.

Entonces, ¿cómo podemos encontrar el equilibrio de un buen riego? Teniendo en cuenta lo que te vamos a contar ahora:

¿Qué clima hay en tu zona?

Esto es lo más importante. No se va a regar lo mismo en Mallorca, por ejemplo, donde el clima es típicamente mediterráneo con sequías que duran meses, que en Asturias, donde el clima es más templado y llueve con más frecuencia. Aparte, debes saber que incluso dentro de una misma provincia, hay microclimas: unos más cálidos/frescos, otros más húmedos/secos. Conocer el clima que hay en tu pueblo o ciudad es clave para saber qué plantas de exterior cultivar, y cada cuánto regarlas. Y para esto, te puede ser útil una estación meteorológica doméstica.

¿Le da el sol o está en sombra?

Si a una planta le da el sol, va a necesitar más agua y con más frecuencia que otra que está protegida del astro rey. ¿Por qué? Porque los rayos solares harán que la tierra, o el sustrato de estar en maceta, se seque con más rapidez, sobre todo si es verano y/o la zona es de por sí cálida y/o seca.

¿Está en tierra o en maceta?

Las plantas en maceta quieren más agua

Las plantas que están creciendo ya sea en el jardín o en el huerto, van a tener un riego al distinto al que tendrán las que se cultiven en macetas. Y es que la tierra del suelo se mantiene húmeda más tiempo. En cambio, las que estemos cultivando en un recipiente, como hay mucha menos cantidad de tierra, esta se puede secar del todo en cuestión de días (u horas, en plena temporada veraniega si está al sol).

¿Es joven o adulta?

En principio, debes saber que si la planta es joven tendrás que regarla más seguido que cuando sea adulta. Al ser de menor tamaño, necesitará agua para crecer, incluso aunque sea un cactus o crasa, plantas de las que se dice que no hay que regar mucho. Asimismo, has de tener en cuenta que, por ejemplo, una planta pequeña en maceta pequeña, si no se está pendiente del riego puede morir pronto.

¿Es autóctona o exótica?

Realmente esto no es demasiado importante a la hora de regar, pero sí interesante conocer. Las plantas autóctonas, es decir, aquellas que son propias de nuestra zona, están adaptadas al clima del lugar, y por consiguiente, una vez que se planten en el suelo solo tendremos que cuidarlas un poco el primer año. Pero las exóticas, o alóctonas si se prefiere, en general quieren más agua. Por ejemplo, un acebuche (Olea europaea var. sylvestris), originario de la zona mediterránea, vivirá con 350l de agua al año; pero una bromelia tropical, como una Aechmea fasciata, precisará de riegos casi constantes.

¿Cada cuánto regar las plantas de exterior?

Aparte de todo lo que hemos dicho hasta ahora, vamos a ver cada cuánto hay que regarlas dependiendo del tipo de planta que sea:

  • Árboles y arbustos (incluyendo trepadoras): va a depender mucho de la especie. Los Brachychiton por ejemplo resisten bien la sequía y, una vez que llevan al menos un año en el suelo, no importará regarlos si caen al menos 350l de agua al año; los Ulmus también aguantan bien con poca agua. Pero los Populus, las Passiflora, las Wisteria, los Acer o los Fagus son grandes ‘bebedores’, sobre todo los primeros, pues viven cerca de cursos de agua dulce, como muchos Salix.
  • Carnívoras: estas plantas se cultivan en macetas de plástico, de modo que el riego será frecuente. Si tienes sarracenias, puedes ponerles un plato debajo y mantenérselo lleno; el resto, se riega unas 3-4 veces a la semana en verano, y menos en invierno.
  • Palmeras: con ellas pasa lo mismo que con los árboles y arbustos: hay especies que soportan la sequía, como la Phoenix dactylifera o las Washingtonia, pero hay otras que tienes que ir regando de vez en cuando para que no se sequen, como las Ravenea, Roystonea o Dypsis.
  • Flores vivaces y de temporada: estas son plantas que necesitan riegos frecuentes, pero sin pasarse. Durante el verano sí será más seguido el riego, cada 2 o 3 días, pero el resto del año no tendremos que estar tan pendientes.
  • Bulbosas: estas solo se riegan desde que están a punto de brotar, hasta que sus flores se marchitan, unas 2-3 veces por semana. También se puede hacer después, de forma ocasional, para mantener la tierra un poco húmeda, pero no es necesario.
  • Plantas de huerto: tanto los frutales como las que son hierbas quieren mucha agua, muy especialmente durante el verano. Por este motivo, no es aconsejable tenerles la tierra seca más de dos días seguidos. Eso sí, esto no significa que haya que regar cada 2-3 días; de hecho, si hay previsión de lluvias, será mejor no hacerlo hasta que el suelo se seque un poco.

¿Cuál es la mejor agua de riego?

La de lluvia, siempre que no esté contaminada. Esa es la que a todas las plantas les va bien. Pero no siempre es fácil de conseguir, así que se puede optar por agua embotellada apta para consumo humano, o la del grifo si es dulce y si no tiene cal ni cloro. En el caso de que tengas carnívoras, tienes que regarlas con agua destilada. Y si lo que cultivas son plantas ácidas, como arces japoneses o azaleas, has de asegurarte de que el pH del agua es bajo, entre 4 y 6.

¿El agua de hervir las verduras es buena para las plantas?

Lo cierto es que sí. No solo te servirá para regar, sino también como abono, pues contiene los nutrientes que esas verduras han perdido al hervirse. Eso sí, deja que se enfríe primero antes de dársela a tus plantas, pues de lo contrario las raíces se quemarían.

Importante: no se la eches a las plantas carnívoras ni tampoco a las orquídeas. Estas son dos tipos de plantas cuyas raíces sufrirían daños irreversibles si se abonasen. De hecho, para las orquídeas se venden fertilizantes específicos, que las ayudan a crecer y a florecer con normalidad.

Con respecto a las carnívoras, NO se abonan, nunca. Ellas solo se encargan de conseguir su alimento.

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¿El agua de la secadora es buena para las plantas?

No lo aconsejamos, a menos que el agua sea blanda y no haya rastro de algún producto que hayas usado para lavar la ropa. Y en cualquier caso, es mejor probar en las plantas más robustas, y ver si realmente vale la pena o no utilizarla. Es preferible prevenir que curar.

¿Cómo regar las plantas de exterior?

Las plantas en maceta se riegan mejor con regadera

Va a depender de si están en el suelo o en macetas. Empezaremos por las primeras:

Riego de plantas del jardín o huerto

Si tienes un jardín y/o un huerto, es interesante que decidas qué sistema de riego tener: la manguera y el riego por goteo son los más populares, pero tienen sus ventajas así como sus inconvenientes:

  • Manguera: es cómodo, y rápido, pero gasta mucha agua. En un clima donde llueve poco no se recomienda, a menos que se conecte una pistola de manguera que te permita regular la salida del agua.
  • Riego por goteo: puedes regar todas las plantas que quieras, de manera que el agua será absorbida por la tierra sin perderse. Esto hace que puedas ahorrar. El ‘inconveniente’ es que el precio de un kit y el de la instalación es más alto que el de una manguera, pero sin duda merece la pena.

¿Cuánta agua echar? La respuesta es sencilla, la práctica no tanto: hasta que la tierra se vea empapada. A veces es complicado, pues no vemos lo que pasa en las capas más internas del suelo, por lo que hay que hacer un poco uso de la intuición. Si tenemos por ejemplo una palmera joven que mide 1 metro de alto que lleva pocos meses plantada, podemos recordar cómo de grande era la maceta en la que estaba, y basándonos en eso echar un poco más de agua de la que le solíamos dar; es decir, si le echábamos 2 litros, ahora recibirá 3l pues nos interesa que sus raíces se expandan y la planta crezca.

Riego de plantas en maceta

Las plantas que se están cultivando en macetas se riegan con más facilidad con una regadera o bien con un sistema de riego por goteo. Pero hay varias formas de hacerlo:

  • Riego por inundación: o riego con plato como también se dice. Consiste en llenar el plato o la bandeja que tenga debajo, de manera que la tierra se empezará a hidratar desde los agujeros de drenaje de la maceta hacia arriba. Este método es interesante para las Sarracenia, las plantas acuáticas o de ribera, y también para los semilleros.
  • Riego ‘por arriba’: es cuando el agua se echa en la superficie del sustrato. No hay que mojar las hojas ni flores. Este método se usa para regar la gran mayoría de plantas: cactus, palmeras, árboles, arbustos,…

Si quieres saber cuánta agua echar, la cantidad será aquella que deje todo el sustrato húmedo. Podrás saberlo si coges la maceta antes de regarla, y después de haberlo hecho, que será cuando notes que pesa más.

Y con esto terminamos. ¿Te ha resultado útil este tema?

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