Hay muchos tipos de árboles grandes

Hay muchos tipos de árboles grandes. De hecho, si tenemos en cuenta que un humano promedio no supera los 2 metros de altura, cualquier planta que nos obligue a girar la cabeza hacia atrás para poder contemplarla mejor, ya la consideramos muy alta. Pero sí, hay una serie de especies arborícolas que son gigantescas.

Si tienes un jardín espacioso podrás embellecerlo con alguno de ellos, pero si no, siempre puedes sugerir al encargado de los jardines y parques de tu ciudad que se anime a plantarlos. Seguro que saldríais ganando todos, ya que estas plantas proporcionan una sombra muy agradable. Y dicho esto, veamos qué tipos hay.

4 árboles grandes para climas templados

Los árboles que viven en climas templados son aquellos que están acostumbrados a que las estaciones estén diferenciadas entre sí. Es decir, la primavera tiene que ser suave, el verano caluroso, el otoño fresco y en invierno ha de hacer frío hasta el punto de que las temperaturas bajen de los cero grados en algún momento.

¿Tu clima es así? Entonces estos son algunos de los 4 árboles grandes que pueden vivir ahí:

Arce real (Acer platanoides)

Vista de un Acer platanoides

Imagen – Bruns.de

El arce real es un árbol caducifolio que alcanza una altura de hasta 35 metros. Tiene una copa ancha y redondeada, compuesta por hojas palmeadas de color verde que se vuelven rojas en otoño antes de caer. Las flores se agrupan en panículas y son de color verde amarillento.

Se trata de una planta que crece en suelos ricos en nutrientes, con buen drenaje y ligeros.

Álamo negro (Populus nigra)

El chopo negro es un árbol común

El álamo negro o chopo negro es un árbol caducifolio que puede alcanzar una altura de 30 metros por lo general, pero puede crecer más si las condiciones se lo permiten. Su tronco es recto, con una preciosa corteza grisácea, y una copa cuyas ramas crecen casi en vertical, lo cual hace que sea muy estrecha. Las hojas son de color verde por ambas caras cuando terminan de madurar, pero al brotar son pubescentes.

Se trata de una especie originaria de Europa, que suele crecer en casi todo tipo de suelos, pero prefiere aquellos ricos en nutrientes.

Ciprés común (Cupressus sempervirens)

Los cipreses son plantas fáciles de cuidar

Imagen – Flickr/Garden tourist

El ciprés común es una conífera perennifolia que crece entre los 25 y los 30 metros de media, pero puede llegar a los 42 metros de altura. Su copa varía mucho dependiendo de dónde crezca: si tiene espacio, tenderá a ser más abierta y redondeada que si tiene cerca otros árboles. Además, hay que decir que existen diversas variedades: por ejemplo la ‘Stricta’ se utiliza mucho como seto, ya que tiene una copa piramidal muy bella.

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Ciprés común (Cupressus sempervirens “Stricta”)

Se sabe que es originario del este de la región mediterránea, si bien a día de hoy se cultiva en cualquier parte del mundo donde el clima sea estacional. Vive en suelos que tengan buen drenaje, y además resiste bien los períodos de sequía cortos una vez establecido.

Roble (Quercus robur)

Vista del Quercus robur

Imagen – Flickr/Peter O’Connor aka anemoneprojectors

El roble común, o roble carballo como también se le llama, es un árbol caducifolio (marcescente, en realidad; es decir, mantiene sus hojas secas hasta bien entrado el invierno) que tiene un porte increíble. Alcanza una altura de 40 metros y tiene un tronco que, si bien es corto, puede llegar a medir 50-60 centímetros de grosor. Su copa es ancha y muy frondosa, poblada por incontables hojas grandes de color verde intenso por el haz y más pálidas por el envés.

Originario de gran parte de Europa, aunque escasea en el Mediterráneo Occidental. En España solo crece en la Península Ibérica, en concreto en la mitad norte. Vive en suelos ácidos, fértiles y frescos.

4 árboles grandes para climas tropicales

Los climas tropicales se caracterizan por registrar, en general, temperaturas suaves todo el año. Ahora bien, cuanto más cerca del ecuador estés, más caluroso será ya que los rayos solares llegan de manera directa. Pero también ahí encontramos árboles grandes:

Árbol de fuego (Brachychiton acerifolius)

El árbol del fuego es una planta tropical

Imagen – Wikimedia/John

El árbol de fuego es una planta caducifolia que puede alcanzar una altura máxima de 40 metros, pero en cultivo se queda en unos 20 metros. Su copa es ancha, compuesta por hojas lobuladas, glabras. Produce flores de un color rojo intenso, parecido al color del fuego (de ahí le viene el nombre común).

A pesar de que es originario de la región subtropical de Australia, es un árbol que puede cultivarse tanto en climas tropicales como en los templados cálidos, ya que resiste hasta los -4ºC.

Baobab de Madagascar (Adansonia grandidieri)

Vista del Adansonia grandidieri

Imagen – Wikimedia/Bernard Gagnon

El baobab de Madagascar es el más alto de todo el género Adansonia. En su hábitat se han encontrado ejemplares de hasta 40 metros, pero lo normal es que no superen los 30 metros. Eso sí, su tronco es igualmente impresionante: de hasta 3 metros de diámetro. Su copa ramifica, pero poco. Es casi aplanada, poblada por hojas palmeadas de color verde, y caducas (caen en la estación seca).

Se trata de una especie endémica de Madagascar, donde vive cerca (o en) de zonas pantanosas. Actualmente, se encuentra en peligro de extinción. Necesita calor y una tierra bien drenada para crecer.

Eucalipto arcoíris (Eucalyptus deglupta)

Vista del eucalipto arcoíris

Imagen – Wikimedia/Forest y Kim Starr

El eucalipto arcoíris es un árbol perennifolio que alcanza una altura de hasta 75 metros. Su tronco es recto, con una corteza multicolor que llama mucho la atención. Las hojas son de color verde, con forma lanceolada. Produce flores en panículas de color blanco.

Es originario de Papúa Nueva Guinea, donde el clima es tropical húmedo (es decir, que llueve con frecuencia).

Pino de Norfolk (Araucaria heterophylla)

Vista del pino de Norfolk

Imagen – Wikimedia/bertknot

El pino de Norfolk, llamado también araucaria excelsa o simplemente araucaria, es una conífera perennifolia con un gran atractivo que alcanza una altura de 70 metros. Su copa es geométrica, formada pos ramas dispuestas en horizontal que van formando pisos. Las hojas se componen de escamas, y son de color verde.

Si bien es una especie vulnerable a la extinción por pérdida de hábitat, en cultivo es muy apreciada. Crece en climas tropicales, subtropicales y, también, en los templados cálidos como el mediterráneo. Puede resistir heladas suaves, de hasta los -2ºC sin sufrir daños.

¿Cuál de estos tipos de árboles grandes te ha gustado más?

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