Trasplante de los Arces

Intentaré ayudaros a conocer y realizar el trasplante de vuestros Arces de forma muy esquemática, ayundadome de imágenes del trasplante de mi Arce tridente.
Se está acabando el Invierno, llega el sol y el calor… los arces están a punto de despertar, de comenzar a hinchar los brotes. Es el momento de trasplantar.
El trasplante de nuestros Arces es necesario. Debe hacerse, como idea general, cada 2 años.
El trasplante es el momento en que aprovechamos para arreglar la parte radicular de nuestro Arce. Cortaremos las raices más gruesas, y peinaremos las más finas. Así, poco a poco, conseguimos un entramado radicular fino y denso, y de pocos centímetros de profundidad, lo que asegurará que nuestro arce brote y mantenga una densidad folicular (de hojas) correcta.
En cuanto a la mejor época, en general se dice que cuando termina el Invierno. En la práctica, hay que tener en cuenta la actividad de cada especie y de cada árbol. Algunos Arces brotan antes que otros, y en algunos territorios el calor llega antes que en otros…así que tendremos que preveer con al menos una semana de antelación la fecha aproximada en que nuestro arce comenzará a brotar.
– Si el arce ha comenzado a hinchar yemas, podemos trasplantarlo sin problemas, lo antes posible.
– ¿Y si nuestro arce ya ha comenzado a abrir yemas y ya se ven las primeras hojas inmaduras?… Podemos trasplantar igual.
– ¿Y si el arce hace una semana que abrió yemas, y ya se ven varios pares de hojas en cada nuevo brote?…Mejor no lo trasplantes. Si los brotes están a tope, necesitan energía, y el estrés y la poda de raices al que someterás tu arce podría matarlo.
Otras cosas a tener en cuenta son que no debemos trasplantar antes de una semana mínimo después de haber realizado la poda de las ramas de Invierno, y que a tierra de nuestro Arce deberá estar seca o semiseca el dia del trasplante (así evitaremos romper raices de forma descontrolada).
Allá vamos:
En primer lugar, hay que preparar todo el material:
Mezcla de tierra correcta. En los arces, de predominio ácido: A mí me gusta la Akadama sola, pero requiere regar a diario, incluso dos veces al dia en época de máximo calor, y no me lo puedo permitir, así que utilizo una mezcla de Akadama y Turba casi al 45%-45%. El otro 10% lo completo añadiendo carbón de madera, algo de turbia rubia, y algo de grava de acuario.

Por otro lado, podemos utilizar mezclas preparadas. Existe una mezcla que vende Mistral bonsai que me gusta bastante. Tiene akadama, turba, arena… Elijamos lo que elijamos, que se adapte a la especie y al clima. (por cierto, no hay conflicto de intereses!!!, sólo nombro la marca por si a alguien le puede ayudar a la hora de decidirse)

Otro dia hablaremos de las mezclas de tierra y de sus resultados… lo más importante, que drene bién!!! y si en vuestra zona hace calor y no podéis estar muy pendientes al riego, que retenga algo (Turba).
Barreño con agua, palillo para retirar raices, alambre para anclar el árbol, tijeras para cortar raices, tenaza para cortar raices gruesas, maceta, agua… y vitaminas si se desea (benerva, azucar).
Vamos al lio:
1º- Cortar el alambre que sujeta nuestro bonsai a la maceta, para poder sacar el cepellon entero:
Vemos el cepellón de mi Arce tridente. Hace dos años utilicé una mezcla de turba y akadama de grano grueso, puesto que quería que cogiese fuerza, para poder modelar la estructura de las ramas, y que éstas engordaran rápido. Vemos que todavía no se ha saturado el cepellón, podría haber seguido utilizando dicha tierra un año más probablemente…pero no me interesa, puesto que las ramas principales ya estan estructuradas, y este año toca ramas finas, por lo que utilizaré turba de nuevo, pero ésta vez con akadama de grano más fino.
2- Con el palillo, o un tenedor, separar poco a poco las raices de la tierra, podemos comenzar desde la base, y por los lados de la circunferencia, de fuera hacia adentro, para no romper las raices de forma descontrolada.
3- Una vez separada la base del cepellón, procedo a recortar las raices, dejando aproximadamente 1/3 superior de raicillas. Este proceso es uno de los más importantes. Hay que quitar todas las raices gruesas, todas las que crezcan hacia abajo…y dejar unos dos centímetros de cepellón (según el bonsai más grueso, por supuesto)

Las ramas finas son la base para que nuestros arces estén sanos. Son ellas las que captan los nutrientes. las raices gruesas únicamente son el sustento de esas raices finas. La idea es tener una base repleta de raices finas. Hay que peinarlas suavemente de forma radial, para que todas las raices crezcan hacia afuera, no se entrecucen entre ellas, ni se dirigan hacia abajo.

4- Una vez recortadas las raices, dejaremos nuestro bonsai en un recipiente con agua unos 30 minutos, tiempo mientras el que preparamos la maceta con la nueva tierra. Personalmente, me gusta añadir a éste agua benerva y un par de cucharadas pequeñas de azucar blanco (glucosa). Ayuda a regenerar las raices tras el trasplante. Añadir estos componentes no es imprescindible, pero se nota una mejor y más temprana recuperación.

5- Preparamos la maceta. Colocamos unos alambres con los que sujetaremos el árbol (otro de los puntos más importantes del trasplantado) pasandolos por los orificios de drenaje de la maceta. Posteriormente, añadiremos grava, piedras de rio, o akadama de grano grueso en la base de la maceta. Ésto nos servirá de drenaje perfecto.
Por último, añadimos la mezcla de tierra que hayamos preparado. Recordar hace una montaña en el centro de la maceta, será donde acoplaremos la base de nuestro bonsai, así ayudaremos a repartir la tierra homogéneamente.

6- Colocaremos nuestro bonsai sobre la montaña central, con fuerza, moviendo de lado a lado o de forma circular la base de nuestro arce, para repartir la tierra de forma homogénea entre las raices.

Al colocar nuestro bonsai sobre la montaña de tierra, deberemos sujetarlo con los alambres. No apretés demasiado todavia, notaréis como quedan muchos espacios debajo de nuestro bonsai sin tierra, y antes de terminar de apretar los alambres hay que rellenar esos huecos.

7- Rellenar los huecos. Añadiremos poco a poco la tierra que tenemos preparada, y con ayuda de nuestros dedos y de un palillo, iremos empujando la tierra a los huecos que quedan bajo nuestro bonsai.

Es otra de las actuaciones más importantes en el trasplante. Pensar que debemos evitar que queden espacios sin tierra alrededor de nuestras raices en la medida de lo posible.

8- Una vez rellenemos todos los huecos de tierra (lo notaremos porque ya no cabe más tierra bajo el bonsai), debemos terminar de sujetar el cepellón a la maceta. Procedemos a apretar los alambres.

Una buena forma de saber si están correctamente apretados nuestros alambres es coger el bonsai por el tronco y levantarlo con la maceta, y que ésto se haga de forma consistente, sin que «baile», que quede bién sujeto el árbol a la maceta. ¡¡¡Que esté bién sujeto!!!. Es otro de los puntos más importantes.

9- Terminamos de añadir la tierra a nuestro bonsai, compactamos suavemente con los dedos si queremos. Podemos dar golpecitos a los lados de la maceta para terminar de ayudar a la tierra a repartirse por entre nuestras raices.

10- Penúltimo paso del trasplante: regar la maceta, suavemente, en forma de lluvia…. y regar durante unos minutos. Regaremos de forma suave para que el agua termine de ajustar la tierra entre las raices, y para que por los agujeros de drenaje salga toda la tierra sobrante.

11- Como paso final: Colocación del bonsai en un lugar en el que podrá estar de forma definitiva hasta que comience a brotar. El sitio a ser posible en semisombra, deberemos elegirlo teniendo en cuenta que no debe darle el sol directo, y que no se hiele si es que la temperatura va a ser muy fria. El sitio debe ser un sitio en el que podamos regarlo sin tener que coger la maceta. No tiene por qué ser el sitio definitivo, sólo un sitio en el que dejarlo hasta que comience a brotar.

Pensad que desde que le demos el último riego las raicillas que dejamos tras la poda de las racices comenzarán un proceso de adaptación a su nuevo entorno, a la nueva tierra que tiene en contacto. Comenzarán procesos que explicaremos en otro post en los que las raices crecerán y comenzarán a absorver nutrientes. Cualquier cosa que interrumpa este proceso puede causar la muerte a nuestro arce.

Aquí os dejo mi arce, ya trasplantado siguiendo todos estos pasos que os he explicado. Ni uno más ni uno menos.

Iré colgando otros posts con su evolución. Nos ayudarán a continuar explicando todo lo importante sobre el cultivo de los arces como bonsai.

De momento olvidaros de abonar. Sólo regar cuando la tierra comience a secarse.

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